
Una sonda japonesa rozó un asteroide en una prueba inédita de defensa planetaria
La sonda japonesa Hayabusa2 rozó el domingo el asteroide Torifune en una prueba de defensa planetaria. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial buscó demostrar si puede guiar con precisión una nave junto a una...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La sonda japonesa Hayabusa2 rozó el domingo el asteroide Torifune en una prueba de defensa planetaria. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial buscó demostrar si puede guiar con precisión una nave junto a una roca espacial y, en un escenario futuro, apartar de la Tierra un objeto potencialmente peligroso. Si se confirma que la nave pasó a menos de 800 metros del asteroide, la maniobra quedará entre los sobrevuelos más cercanos jamás realizados a un asteroide cercano a la Tierra.
La nave avanzaba a más de 18. 000 kilómetros por hora y no estaba diseñada para impactar contra Torifune. Una portavoz de JAXA informó que a las 18:35, hora local, Hayabusa2 completó el sobrevuelo y seguía operando con normalidad.
Los detalles
Un video difundido por la agencia mostró a científicos aplaudiendo en la sala de control tras la maniobra. Uno de los investigadores dijo en la transmisión de la agencia: “Estaba nervioso, me sentí tenso todo el tiempo. Pero me alegra mucho que hayamos podido llevarlo hasta el final”.
La prueba buscó medir una precisión extrema en vez de provocar un impactoEl objetivo de la misión no era reproducir una colisión, sino comprobar si los científicos pueden controlar con exactitud la trayectoria de la sonda en una aproximación extrema. Esa capacidad sería clave si alguna vez hubiera que ejecutar una desviación real de un objeto peligroso. Yuya Mimasu, de JAXA, había descrito antes el grado de dificultad con una comparación: “Es tan difícil como intentar disparar a través de una moneda de un yen en algún punto de la zona que se extiende desde Okinawa hasta Hokkaido”.
La misión llega después de que la NASA estrellara de forma deliberada en 2022 una nave contra Dimorphos, un asteroide de 160 metros de ancho, y alterara con éxito su órbita alrededor de una roca espacial mayor. El ensayo japonés explora otro aspecto del mismo problema: la precisión de navegación necesaria para una eventual misión de desvío. Las cámaras a bordo de Hayabusa2 también registran datos sobre la superficie de Torifune, entre ellos rasgos geográficos, textura y temperatura.
Qué dicen los expertos
Esa información es considerada esencial para cualquier estrategia futura de defensa planetaria. Patrick Michel, científico del proyecto en la Agencia Espacial Europea, explicó a la antes del sobrevuelo que solo las imágenes obtenidas por una nave espacial pueden revelar si la superficie está compuesta por roca desnuda, campos de cantos rodados o arena. Michel añadió: “Si queremos desviar un asteroide mediante un impacto, la respuesta no es la misma si el asteroide se comporta como una esponja o como un material muy sólido”.
La misión sobre Torifune no responde a ninguna amenaza real para la Tierra. Forma parte de una secuencia de exploraciones con la que Japón busca ampliar el conocimiento práctico sobre asteroides cercanos. Lanzada en 2014, Hayabusa2 ya había aterrizado en el asteroide Ryugu, situado a unos 300 millones de kilómetros de la Tierra, y recogido material de su superficie.
Seis años después devolvió esas muestras, que ofrecieron pistas sobre el sistema solar en sus etapas iniciales, hace unos 4. 600 millones de años. Tras el paso por Torifune, está previsto que la sonda intente en 2031 un encuentro con otro asteroide, 1998KY26.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





