
Una tarde muy rica en Las Ventas, tres toros de nota y un torero necesario: Ismael Martín
Feria de San IsidroUna tarde muy rica en Las Ventas, tres toros de nota y un torero necesario: Ismael MartínEl joven salmantino se revela como un todoterreno tremendamente capaz y da una vuelta al ruedo; José Garrido,...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Feria de San IsidroUna tarde muy rica en Las Ventas, tres toros de nota y un torero necesario: Ismael MartínEl joven salmantino se revela como un todoterreno tremendamente capaz y da una vuelta al ruedo; José Garrido, en su mejor versión, corta una sola oreja de un lote de Puerta Grande; Samuel Navalón pierde una ocasión con la espada Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEfeEL MUNDO MadridMadridActualizado Miércoles, 3 junio 2026 - 22:54Feria de San Isidro La crudísima guerra de Damián Castaño con un temible toro de Escolar en Las Ventas Venía la corrida trastabillada con el cambio de ganadería -Montalvo por Lagunajanda-, la gente se repuchó y se perdió una tarde rica en muchas cosas sin ser triunfal. José Garrido, en su versión más templada y a la vez bruta, se quedó en la frontera, o más lejos, de la Puerta Grande con un lote para ella: Laborioso, un toro de formidable clase de Casa de los Toreros, y Caprichoso, un buen toro de Montalvo, llevaban las llaves. Una sola oreja se antojó premio insuficiente en su cómputo final.
La noticia quizá estuvo en la revelación de un torero necesario, un todoterreno tremendamente capaz, listo como un hurón, llamado a funcionar: Ismael Martín. Y a su nombre se pudo sumar, a última hora, Samuel Navalón, por el palo de buen muletero, con el otro toro de nota de Juan Ignacio Pérez-Tabernero. Que también mereció un triunfo de ley.
Los detalles
20 saltó el sobrero, Laborioso, de Casa de los Toreros, gigantón de armoniosa cara, toro ochentero, nadie presagiaba que se encaramaría en el podio de los toros de la feria. Fue cogiendo ritmo con un tranco templado y un modo de descolgar que ya se definió en un quite por chicuelinas. Desarrolló clase, mucha clase, y profundidad.
Garrido se contagió, durante un tiempo, de todo lo bueno del toro -después de un prólogo de rodillas improcedente- y ofreció la versión más templada que le recuerdo. Una mina de oro colgaba del pitón izquierdo de Laborioso. JG lo toreó extraordinariamente bien en una primera serie de naturales, notablemente bien en otra y luego mantuvo la cosa entonada -y algo amontonada- con el toro aportando la calidad.
Una soberana estocada y la bellísima muerte volvieron a elevar todo hasta una oreja a la que no quito nada. Pero a Laborioso lo arrastraron con una más... Esa que faltaba fue a buscarla con todo ante el buen cuarto, de Montalvo, un toro bajo, el de más cortas manos junto con el sexto, los dos más hechurados de una corrida manilarga y no sé si frágil o torpe, malandada.
Garrido se fue a portagayola, abrió faena de rodillas -¡otra vez! - y se amontonó aún más en esta ocasión por la buena mano derecha del toro, que fue yendo a menos. Pudo ser su gran tarde y se quedó en la frontera.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





