
¿¡Viva España!? ¿¡O viva el Estado español!?
ColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. ColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado¿¡Viva España!?
¿¡O viva el Estado español!? Durante décadas la palabra se nos atragantó porque somos hijos del franquismo, que se la apropió, pero hoy podemos estar orgullososCelebración de la semifinal del mundial entre España y Francia, en Sanfermines, a 14 de julio de 2026, en Pamplona. Eduardo Sanz - Europa Press (Europa Press)Berna González Harbour18 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceLo estamos pasando en grande.
Los detalles
Tenemos la suerte de que unos chicos saben mover un balón y, además, queremos verle un sentido, mirar más allá y llevarnos al cuerpo una alegría descomunal de país, de patria invencible, de orgullo vibrante por hacer maravillas en el césped. La gloria, la victoria, la euforia están cerca y nos encanta porque todas ellas nos procuran emociones positivas, nítidas. Más informaciónEDITORIAL | Una España posible, una España realPero hay más.
Las crónicas de estos días rezuman valores nacionales mucho más allá de la capacidad de los jugadores para acertar un penalti o correr para lograr goles. Si juega Francia está jugando su grandeza nacional, su toma de la Bastilla y los valores republicanos que quisiéramos se mantuvieran vivos. Si juega Cabo Verde es David contra Goliat.
Si Argentina vence a Inglaterra pensamos en las Malvinas y en el deterioro del viejo imperio más allá de las patadas en el césped. La semifinal de Francia coincidió con su Fiesta Nacional —bravo motivo de orgullo— pero, ahora que se acerca la final, preferiríamos esconder la única aportación de España al calendario, ya que hoy se cumplen 90 años del alzamiento que provocó la Guerra Civil y la larga dictadura. Y aquello parece estar lejos, pero en realidad sigue presente.
La palabra España sigue dando alergia a muchos, como la bandera y el himno, por culpa de un régimen que la malgastó, tergiversó y manipuló para hablar de un país en el que la mitad no estaba invitada. Franco se apropió de España y, durante la democracia, la denominación “Estado español” se ha superpuesto en muchas bocas. España es por ello un país anómalo que sigue herido, maltrecho, que no digiere bien lo que nos une y sí los mensajes divisivos, excluyentes, vengan por la vía de los independentismos o de la extrema derecha, que sabe que el terreno es fértil para el odio.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




