
Y dale con el racismo
La conducta del entrenador egipcio confirma el uso caprichoso que cualquiera podrá darle al gesto que supuestamente alerta contra la discriminación racial.Como las dirigentes políticas que se refugian en el “me atacan...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. La conducta del entrenador egipcio confirma el uso caprichoso que cualquiera podrá darle al gesto que supuestamente alerta contra la discriminación racial. Como las dirigentes políticas que se refugian en el “me atacan por ser mujer”, puesto de moda por el feminismo extemporáneo que padecemos desde hace más de una década, ahora será muy fácil para cualquier jugador, entrenador, DT y otros denunciar supuestos actos de “racismo” en los partidos. Así lo entendió el árbitro François Letexier cuando el DT del seleccionado egipcio, Hossam Hassan, le cruzó en la cara los brazos en aspa, al punto que, en vez de atender el reclamo, le sacó tarjeta amarilla.
Era el minuto 93 del partido y Argentina acaba de darlo vuelta con un tercer gol arrebatándole así al seleccionado egipcio una victoria que, con un rotundo 2 a cero, parecía asegurada hasta el minuto 78 que marcó el inicio de la alucinante remontada argentina. Era evidente que la apelación a la ofensa racista no tenía otra finalidad que trabar el partido. Es una de las cosas que dispone el nuevo protocolo de la FIFA para enfrentar estos casos.
Los detalles
Con mucho bombo, en el año 2024, se firmó un compromiso que proclamaba: “Interrumpiremos y suspenderemos partidos de forma temporal o definitiva en el momento en que surjan casos de racismo. Introduciremos un gesto normativo universal, con el que los jugadores comunicarán incidentes racistas…”Los procedimientos previstos van desde interrumpir brevemente el partido para lanzar una advertencia al público hasta la suspensión total del encuentro si los incidentes racistas no cesaran. En fin, una herramienta complicada de aplicar, sobre todo porque se presta a usos impropios como el de Hassan en el match contra Argentina.
El riesgo detrás de este protocolo es que las palabras no significan lo mismo en todos lados. Basta recordar la sanción de que fue víctima el uruguayo Edinson Cavani en Reino Unido en diciembre de 2020. La Federación Inglesa de Fútbol lo castigó tan severa como injustamente por decirle “gracias, negrito” a un amigo en un mensaje en redes.
El apelativo “negrito” fue interpretado como racista, cuando bien sabemos que en nuestros países no lo es y que decimos “negro o negra; negrito o negrita”, de modo cariñoso sin necesaria correspondencia con el color de la piel. Pese a todas las explicaciones, incluida la del amigo, Cavani recibió una suspensión de tres partidos y una multa de 100 mil libras esterlinas (unos 136. Una muestra de la hipocresía de los directivos del fútbol inglés: los argentinos y los uruguayos podemos llamar cariñosamente “negrito” a alguien porque no somos países estructuralmente racistas.
Qué dicen los expertos
Ni lo fuimos en el pasado. Otros quizás necesitan sobreactuar para atenuar culpas pasadas. Otro factor que campea detrás de este protocolo es la incapacidad o falta de voluntad de los analistas —periodistas incluidos—, funcionarios, observadores, tomadores de decisión y simples ciudadanos del llamado Primer Mundo, de salir de su propio ombligo cuando juzgan situaciones en otros países.
Si ellos tienen problemas de racismo o dificultades de integración, forzosamente todo el mundo debe tenerlos. Tendencia acentuada por la ignorancia de la realidad de otros países. Recordemos la pregunta -absurda en sí misma- por la ausencia de negros en la Selección argentina en el Mundial de Qatar.
Pocos días antes de lo de Cavani, también en diciembre de 2020, hubo otro incidente en la Champion League: un árbitro rumano usó la palabra “negru” no para insultar sino para identificar a un jugador y estalló la polémica por lo que fue leído como un insulto racista. En referencia a este episodio, un empresario y escritor francés, Denis Monneuse, escribió un artículo titulado Vemos racismo en todas partes (On voit du racisme partout; Causeur, 11/12/20), evocando el tiempo en que vivió en Sudamérica, para explicar a sus compatriotas algunas diferencias culturales. “Cuando jugué al fútbol en Perú -escribió Monneuse-, me llamaban ‘flaquito’.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




