
Algunos hombres buenos
Statu QuoAlgunos hombres buenosLas elecciones de noviembre definirán el resto del mandato, y un puñado de funcionarios honestos puede ser decisivo para salvar el proceso Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Statu QuoAlgunos hombres buenosLas elecciones de noviembre definirán el resto del mandato, y un puñado de funcionarios honestos puede ser decisivo para salvar el proceso Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl presidente de EEUU, Donald Trump. Jacquelyn MartinAP Photo/Jacquelyn MartinCarlos FranganilloSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 20 julio 2026 - 00:06Aunque la historia parece guiarse muchas veces por corrientes imparables y colectivas, algunos quiebros notables se deben a la acción de un único individuo o de un grupo reducido. Un momento de genialidad o estupidez puede mover un milímetro la trayectoria de un país y hacer que, con el tiempo, se desvíe irremediablemente hacia la victoria o el desastre.
El ex primer ministro británico David Cameron y el referéndum del Brexit son un buen ejemplo de lo segundo. En otras ocasiones, la influencia de un personaje carismático seduce a quienes le rodean y les hace cómplices de la tiranía y el abuso. Pero también el ejercicio convencido del deber, en el momento preciso, logra detener una carrera hacia el abismo.
Los detalles
¿Qué habría pasado en EEUU si, en las últimas semanas de 2020, un puñado de funcionarios hubiese renunciado a hacer lo correcto? En aquellos días cruciales, el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brad Raffensperger, se negó a alterar los resultados de las presidenciales en su jurisdicción, como le exigía Trump para mantenerse fraudulentamente en la Casa Blanca. En la Agencia de Ciberseguridad CISA, la negativa de su director, Christopher Krebs, fue fundamental para impedir el golpe trumpista en las votaciones.
Le valió la destitución fulminante. Incluso el fiscal general de Trump, William P. Barr, ridiculizó la idea de que las máquinas de votación se hubieran manipulado en un condado de Michigan, como insinuaba el presidente derrotado.
Junto a ellos, un pequeño ejército de funcionarios honestos, en Pensilvania y otros estados, veló por los protocolos y combatió los bulos. Sus gestas, grandes y pequeñas, sirvieron para defender la democracia estadounidense. Lo inquietante es que, quizá con otros en sus cargos, podía haber ocurrido fácilmente lo contrario.
Trump ha aprendido de aquel intento fallido y lleva meses preparando varias medidas antes de que se celebren en noviembre las elecciones de medio mandato, donde el pronóstico no es nada favorable para él. Recupera las falsedades sobre la limpieza del sistema electoral, exagera y distorsiona informes de la CIA y otras agencias para insinuar graves interferencias de China y Venezuela en el proceso, siembra dudas artificiales sobre el voto por correo y plantea requisitos de identificación que, en un país como EEUU, supondrían dejar fuera a más de 20 millones de votantes. Su indignación acerca de la limpieza del proceso no es creíble.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



