
Antes de morir por eutanasia, estas fueron las últimas palabras de la psicóloga Catalina Giraldo Silva: “Quita un peso inmenso”
La psicóloga Catalina Giraldo Silva murió por eutanasia en Bogotá el 9 de julio de 2026, después de 10 meses de recursos y negativas para acceder al suicidio médicamente asistido, una práctica despenalizada en Colombia...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La psicóloga Catalina Giraldo Silva murió por eutanasia en Bogotá el 9 de julio de 2026, después de 10 meses de recursos y negativas para acceder al suicidio médicamente asistido, una práctica despenalizada en Colombia desde 2022 pero todavía sin reglamentación para su aplicación. Su caso llegó hasta la Corte Constitucional y se convirtió en el primero en plantear formalmente ante el sistema de salud esa modalidad de ‘muerte digna’. En ese trayecto recibió más de 40 esquemas farmacológicos, nueve hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de terapia electroconvulsiva sin alivio para su sufrimiento permanente.
Horas antes del procedimiento, Giraldo Silva dijo a Noticias Caracol que había alcanzado una calma que no sentía desde hacía años. “Me siento muy tranquila. Hace años no sentía esta tranquilidad.
Los detalles
Quita un peso inmenso saber que tu sufrimiento no va a prolongarse indefinidamente en el tiempo, sino que puedes detenerlo y que es suficiente”. La joven había solicitado inicialmente la Asistencia Médica al Suicidio, porque consideraba que esa figura expresaba de otra manera su autonomía sobre la propia vida. Aunque la Corte Constitucional despenalizó esa práctica en mayo de 2022, no existen reglas operativas que permitan realizarla dentro del sistema de salud colombiano.
Ese bloqueo quedó plasmado en una carta enviada el 12 de noviembre por Sanitas. La EPS respondió que “no es procedente ejecutar el procedimiento ya que no existen condiciones normativas ni operativas para garantizar su realización segura y legal”. Durante esos meses, su estado emocional y mental siguió deteriorándose.
La espera de una decisión judicial definitiva no resolvió la urgencia de su situación y la llevó a cambiar de camino: pedir de nuevo la eutanasia, una opción que antes había rechazado porque sentía que implicaba abandonar la lucha por el suicidio médicamente asistido. En la entrevista con el medio citado, explicó ese giro con una frase que resumía la tensión entre convicción y desgaste. “Debo decir que llegar a esta instancia no fue fácil y no sé si fui un poco testaruda al respecto.
Qué dicen los expertos
Me negaba a solicitar nuevamente la eutanasia, porque sentía que estaba traicionando esta lucha y no le estaba siendo fiel a mis principios”. Luego aclaró que no veía esa decisión como una derrota. “No siento que me esté rindiendo.
Siento que estoy entregando un poco la responsabilidad a otros . Es un acto acompañado por mi familia, amoroso y de respeto hacia mí y a otras personas cercanas a mí que les dolería si yo acabo con mi vida de manera impulsiva”. Catalina convivía con diagnósticos de trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado.
Ella cumplía los criterios definidos por la Corte para acceder a la asistencia médica al suicidio: sufrimiento intenso derivado de enfermedades graves e incurables, consentimiento libre e informado y supervisión médica. El cambio definitivo ocurrió tras una de sus últimas hospitalizaciones psiquiátricas. En ese momento, relató, entendió que no quería volver a pasar por una cama de hospital bajo vigilancia permanente y restricciones físicas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





