
Buenos Aires compite o desaparece
Hay una carrera en marcha en América Latina y Buenos Aires no la está corriendo. No es una metáfora: es una descripción.Medellín, una ciudad que hace dos décadas era sinónimo de violencia, construyó Ruta N y se...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Hay una carrera en marcha en América Latina y Buenos Aires no la está corriendo. No es una metáfora: es una descripción. Medellín, una ciudad que hace dos décadas era sinónimo de violencia, construyó Ruta N y se convirtió en un polo de innovación que atrae empresas y talento de toda la región.
Santiago de Chile creó un centro nacional de inteligencia artificial y lideró el desarrollo de un modelo de IA para toda América Latina. Montevideo, con una décima parte de nuestro talento, se transformó en el destino preferido de las empresas tecnológicas argentinas que se van. Se llevan los empleos, los impuestos y el futuro a trescientos kilómetros de distancia.
Los detalles
Mientras tanto, la ciudad con la mayor concentración de universidades, programadores, científicos y emprendedores de habla hispana no tiene una ley de inteligencia artificial. No tiene una institución dedicada a la inteligencia artificial. No tiene un evento internacional de inteligencia artificial.
No tiene, en definitiva, una estrategia. Y acá viene la pregunta incómoda: ¿de quién es la responsabilidad? El PRO gobierna la Ciudad hace dieciocho años.
Dieciocho años en los que la revolución tecnológica más importante desde internet pasó por la puerta de Buenos Aires y nadie la invitó a quedarse. No fue falta de recursos: la Ciudad tiene el presupuesto por habitante más alto del país. Se ocuparon de las veredas y se olvidaron del siglo.
Qué dicen los expertos
Quiero ser clara sobre algo, porque conozco la chicana que viene: no soy ingeniera ni programadora. La inteligencia artificial dejó de ser un exclusivo tema de técnicos hace tiempo. Es un tema de poder: quién decide las reglas, quién captura las inversiones, quién se queda con los empleos.
Así como hace veinte años ningún dirigente podía gobernar sin entender internet, dentro de muy poco ningún dirigente va a poder gobernar sin comprender la inteligencia artificial. Los que hoy la ignoran desde un despacho público no son prudentes: son irresponsables. ¿Y qué significa comprenderla?
Significa, primero, entender lo que está en juego para la gente común. La inteligencia artificial no viene a reemplazar a las personas; viene a transformar la manera en que trabajamos. La médica que la use para diagnosticar va a atender mejor que la que no.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




