
Cae la natalidad, pero el empleo que gana la mujer sigue siendo de baja calidad, según un informe privado
La caída de la tasa de natalidad viene generando debates por sus implicancias económicas en el largo plazo, vinculada a la reducción de la población en edad laboral, el aumento de la proporción de personas mayores y los...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La caída de la tasa de natalidad viene generando debates por sus implicancias económicas en el largo plazo, vinculada a la reducción de la población en edad laboral, el aumento de la proporción de personas mayores y los desafíos para sostener los sistemas previsionales y de salud. Sin embargo, hay una oportunidad de corto plazo en el mercado laboral que la Argentina está desaprovechando por los elevados niveles de informalidad. Un informe de Idesa destacó que entre 2003 y 2015, el promedio anual de nacimientos en el país fue de aproximadamente 737.
A partir de entonces, la reducción ha sido sostenida, hasta alcanzar en 2024 —último dato disponible— apenas 413. La Asignación Universal por Hijo (AUH) establece un monto que duplica el de otras asignaciones familiares. A ello se suman la Tarjeta Alimentar por niño y un subsidio adicional destinado a madres con hijos de hasta 3 años.
Los detalles
Sin embargo, la cantidad de beneficios de AUH liquidados por la ANSES cae de manera sostenida año tras año. Esta tendencia sugiere que la disminución de la maternidad es un fenómeno transversal, que atraviesa a todos los estratos socioeconómicos. Pero no es un fenómeno exclusivo de la Argentina: la tasa de natalidad disminuye en todos los países de ingresos medios y altos.
En Europa, Japón, Corea y China, la respuesta fue implementar políticas para estimular la natalidad, como subsidios económicos por nacimiento, apoyo para el cuidado infantil, extensas licencias parentales y ayudas para tratamientos de fertilidad. Hasta el momento, estas medidas no han logrado revertir la tendencia. Para Idesa, un “efecto positivo derivado de la caída de la natalidad” es que aumentó la predisposición de las mujeres a incorporarse al mercado laboral.
En Argentina, tomando el segmento de entre 20 y 29 años de edad, entre 2015 y 2025, ingresaron 220. 000 mujeres al mercado laboral. El problema es que de ese total, según datos del Indec, 140.
Qué dicen los expertos
000 mujeres se ocuparon como asalariadas privadas no registradas y 130. 000 como cuentapropistas. Al mismo tiempo, las mujeres empleadas como asalariadas formales disminuyeron en 50.
De este modo, la inserción de las mujeres jóvenes que entraron al mercado laboral fue en empleos de baja calidad en la mayoría de los casos. “La buena noticia de que más mujeres se incorporan al mercado de trabajo se diluye porque enfrentan una demanda de empleos por parte de las empresas muy debilitada. Es muy sugerente que toda la incorporación de mujeres jóvenes a la fuerza laboral sea en la informalidad, mientras que la cantidad de mujeres jóvenes trabajando como asalariadas formales se redujo”, señaló Idesa.
La reducción en la natalidad produce el efecto “bono demográfico”. Esto es una ventana de oportunidad donde transitoriamente aumenta la proporción de personas en edades activas (20 – 60 años) respecto a la cantidad de personas en edades inactivas (niños y ancianos). De acuerdo al informe, con más gente en edad productiva se dan las condiciones para mejorar el nivel de bienestar.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





