
Cambio de era en Perú: por qué ya no será tan fácil destituir al próximo Presidente (aunque llegue por pocos votos)
“Igual lo van a destituir”. Esta frase se repite en los análisis internacionales sobre Perú como si fuera una ley. El problema es que describe un sistema que dejó de existir. Perú todavía sufre la elección más apretada...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. “Igual lo van a destituir”. Esta frase se repite en los análisis internacionales sobre Perú como si fuera una ley. El problema es que describe un sistema que dejó de existir.
Perú todavía sufre la elección más apretada de su historia reciente. A cuatro días de la segunda vuelta del 7 de junio, el conteo oficial de la ONPE mantiene a Keiko Fujimori y Roberto Sánchez separados por décimas de un punto porcentual sobre más de 18 millones de votos. Nadie sabe todavía quién ganó.
Los detalles
El Jurado Nacional Electoral advirtió que la proclamación puede demorar casi un mes. Y mientras el país espera, afuera ya hablan del próximo capítulo: que quien gane va a ser débil, que el Congreso lo va a aplastar, que en Perú los presidentes no duran…Puede que tengan razón en lo primero. Pero se equivocan en la conclusión.
El sistema cambióEn marzo de 2024, el Congreso aprobó la Ley de Reforma Constitucional N. º 31988 y restableció la bicameralidad por primera vez desde la Constitución de 1993, que la eliminó tras el autogolpe de Fujimori. A partir del 28 de julio de 2026, el Parlamento peruano volverá a tener dos cámaras: Diputados y Senado.
La reforma tiene una consecuencia concreta e inmediata sobre la pregunta que todos se hacen: ¿cuánto dura el próximo presidente? Bajo el sistema que rigió desde 1993, destituir -o vacar, como se usa en Perú- a un presidente requería 87 votos en una sola cámara. Sin plazos mínimos reales.
Qué dicen los expertos
En la práctica, una coalición opositora motivada podía montar el proceso en 48 horas. Así cayeron Kuczynski, Vizcarra y Castillo. Así se normalizó la inestabilidad como modo de gobierno.
Ahora el proceso tiene dos etapas y ningún atajo. En Diputados, la moción necesita al menos 39 firmas para entrar, y una vez admitida no se puede votar antes del tercer día ni después del décimo: los plazos son fijos por reglamento y no hay manera de acelerarlos. Para aprobar la destitución en esa cámara hacen falta 87 votos sobre 130.
Y eso es solo el primer obstáculo. Si pasa, el expediente llega al Senado, donde se necesitan 40 votos sobre 60 para que la destitución sea efectiva. Ya no existe la destitución exprés: se necesitan dos mayorías calificadas, dos cámaras y dos procesos con sus propios tiempos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





