
Chiringuiteros en pie de guerra contra las amenazas de cierre: "Vienen a por nosotros. Es imposible que acaben con esto, pero lo están intentando"
Batalla en la playaChiringuiteros en pie de guerra contra las amenazas de cierre: "Vienen a por nosotros. Es imposible que acaben con esto, pero lo están intentando"Sentencias, reformas legales, licencias que no se...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Batalla en la playaChiringuiteros en pie de guerra contra las amenazas de cierre: "Vienen a por nosotros. Es imposible que acaben con esto, pero lo están intentando"Sentencias, reformas legales, licencias que no se renuevan... Una gran tormenta (de verano) llegada de Bruselas y Madrid amenaza a los chiringuitos.
"Es muy fácil decidir desde un despacho, pero es imposible acabar con nosotros", dice Juan Manzano, dueño del chiringuito María de Málaga, uno de los más antiguos de España Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarJuan Manzano, con dos espetos de sardinas en su chiringuito de la playa de la Misericordia, en Málaga. MARTÍN MESAChema RodríguezSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 6 julio 2026 - 14:02En el chiringuito María huele a espeto de sardinas, a sal y a historia. La de Juan Manzano y Rosi, su mujer, toda una vida (literal) en la arena de la playa de la Misericordia, en Málaga.
Los detalles
El suyo es uno de los chiringuitos más antiguos de España —casi un siglo de amaneceres junto al Mediterráneo que acredita la prestigiosa revista Traveler— y él uno de los decanos de los chiringuiteros. Mientras a su alrededor desfilan bandejas de pescado frito y de cigalas al pil pil —una de las especialidades de la casa—, cuenta que ya con siete años fregaba vasos y llenaba de casera los tintos de verano que servían sus padres, los padres verdaderos del chiringuito María. «Vienen a por nosotros», advierte muy serio pero sin alarmismo porque, explica, «llevamos toda la vida aguantando» y nadie ha podido acabar con el chiringuito.
«Es imposible», sentencia, pero «lo están intentando». En las últimas semanas, los chiringuitos han estado en el foco, más bien en la picota, por sentencias judiciales que han puesto a temblar a los de Rota y Tarifa, por licencias que no se renuevan en Puerto Sherry y, sobre todo, por una reforma de la Ley de Costas que impulsa el Gobierno con la justificación de que hay que adaptarse a la normativa europea y que ha erizado la piel al sector. Palos en el camino, dice Juan, que no van a conseguir que desaparezca todo un emblema de las costas españolas.
En el imaginario colectivo de muchos, el chiringuito es tan cosustancial a la playa como las olas que bañan su orilla. Para algunos, incluso mucho más. La historia del chiringuito María comienza a escribirse en los años 60, cuando Juan y María, los padres del Juan actual, aprovecharon la terraza de la casa del abuelo, en plena playa de la Misericordia, a apenas 200 metros de donde ahora estamos, para servir tapas y tintos con casera.
Ése fue el origen, el principio de una historia que continuó el hijo hace cerca de tres décadas, cuando se hizo cargo del establecimiento y que, ahora, siguen escribiendo las dos hijas de Juan, Cristina y Eli, y su yerno Miguel Ángel.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





