
Científicos franceses analizan miles de barriles de un cementerio radiactivo situado a 4.700 metros de profundidad del océano Atlántico: “No estamos en Chernóbil”
En la vasta llanura abisal del océano Atlántico Nordeste, a unos 4.700 metros de profundidad, yace uno de los legados más controvertidos del siglo XX: un cementerio nuclear que alberga más de 200.000 barriles de...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: En la vasta llanura abisal del océano Atlántico Nordeste, a unos 4. 700 metros de profundidad, yace uno de los legados más controvertidos del siglo XX: un cementerio nuclear que alberga más de 200. 000 barriles de residuos radiactivos.
Para hacer un reconocimiento sobre su estado actual y evaluar su impacto real en la biosfera profunda, una avanzada expedición científica interdisciplinar ha logrado cartografiar y fotografiar con una resolución inédita miles de estos barriles arrojados al fondo del mar hace décadas. Su estudio comenzó con los primeros trabajos de campo, el 15 de junio de 2025, gracias a la misión interdisciplinar NODSSUM, liderada por el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS) y la Flota Oceanográfica de Francia operada por el Ifremer, la ASNR y socios internacionales. El proyecto se ha diversificado en equipos profesionales de física nuclear, geología, oceanografía, biología y química marina para mapear la zona de inmersión principal de los barriles, comprender el comportamiento de los radionucleidos en aguas profundas y analizar sus interacciones con los ecosistemas bentónicos.
Los detalles
Pero, ¿cómo llegaron los barriles hasta el fondo marino? El vertido de estos residuos en el mar era una práctica común de varios Estados europeos entre 1946 y 1990. Durante ese tiempo, los 200.
000 bidones, que contienen residuos de la industria civil nuclear solidificados e incorporados en cemento y asfalto para rellenar los espacios vacíos, se tiraron en las áreas conocidas como NEA#3 y NEA#4. Pero hasta que se inició este proyecto, las autoridades apenas pudieron encontrar únicamente seis barriles en 1985 durante la histórica campaña EPICEA del submarino Epaulard. Y es que, las zonas donde fueron lanzados tienen una superficie de 14.
500 kilómetros cuadrados de absoluta oscuridad. Un verdadero 4x4 del fondo marinoPara resolver este enigma en el abismo, los investigadores emplearon tecnología robótica marina de frontera: el nuevo vehículo submarino autónomo (AUV) UlyX, capaz de bajar a 6. 000 metros de profundidad.
Qué dicen los expertos
Hoy, opera sin intervención en tiempo real de pilotos gracias a avanzados algoritmos de navegación activa que modifican su rumbo según lo que detecta en el entorno, como subraya la Flota Oceanográfica de Francia. UlyX destaca por su capacidad de seguir relieves accidentados de hasta 70 grados de pendiente, comportándose como un verdadero 4x4 de los grandes fondos. Durante sus 16 inmersiones a 4.
700 metros de profundidad, el vehículo ha recorrido más de 800 kilómetros sobre el fondo marino. Volando a 70 metros sobre el fondo con un sonar de muy alta resolución, el robot cartografió 163 kilómetros cuadrados e identificó más de 3. 600 barriles en la campaña de 2025, de los cuales se georreferenciaron con precisión un total de 3.
Posteriormente, UlyX descendió a unos 6 metros de distancia para capturar fotografías de alta resolución espacial. Las imágenes sonar revelaron alineaciones de barriles que coinciden con las trayectorias de los buques europeos que los arrojaban por la borda entre 1971 y 1982. Las imágenes ópticas confirmaron que, mientras algunos barriles están semienterrados en el sedimento o colonizados por fauna abisal en busca de sustratos duros, otros presentan un estado de degradación avanzado con fugas de materia visibles.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





