
Cómo los neoyorquinos están ayudando a las víctimas del terremoto en Venezuela
En medio de la devastación que dejaron los recientes terremotos en Venezuela, la comunidad de Nueva York ha movilizado recursos y voluntades para asistir a las víctimas en Caracas y otras regiones afectadas. Los...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En medio de la devastación que dejaron los recientes terremotos en Venezuela, la comunidad de Nueva York ha movilizado recursos y voluntades para asistir a las víctimas en Caracas y otras regiones afectadas. Los neoyorquinos, junto con la numerosa población venezolana residente en la ciudad, han adoptado un papel activo en el auxilio a los damnificados, generando una ola de solidaridad visible en distintos barrios y comercios. El impacto de la tragedia ha sido especialmente sentido entre los más de 17.
000 venezolanos que viven en Nueva York. Muchos de ellos han emprendido acciones concretas para canalizar ayuda humanitaria, articulando redes de apoyo y conectando a donantes con quienes más lo necesitan. Las imágenes de edificios destruidos y familias separadas han motivado a la comunidad a buscar formas efectivas de colaborar desde la distancia, conscientes de que cada aporte puede marcar la diferencia para quienes han perdido todo.
Los detalles
Las cafeterías y comercios regentados por venezolanos se han convertido en puntos neurálgicos de la recolección de donaciones. Según David Brito, voluntario encargado de coordinar la recepción de suministros, tanto empresas de Nueva York como de Nueva Jersey han ofrecido sus instalaciones como centros de acopio. El café Lulla’s, ubicado en el barrio de Williamsburg en Brooklyn, es uno de los lugares donde ya se acumulan cajas de mercancía destinada a Venezuela.
Allí, el dueño Ivo Díaz ha canalizado la angustia y el dolor por las noticias recibidas desde su país natal en un llamado urgente a la acción. Díaz, quien pasó parte de su infancia y adolescencia en Venezuela y posteriormente fundó Casa Ora, el primer restaurante venezolano en ser incluido en la guía Michelin, expresó su consternación al ver la destrucción de edificios emblemáticos de su tierra. Su meta es lograr enviar un contenedor repleto de artículos de primera necesidad a Caracas, convencido de que el apoyo material es vital para quienes enfrentan la emergencia humanitaria.
“Fui a la escuela allí cuando tenía entre 12 y 14 años, y ver algunos de los edificios que admiro y amo, que representan lo que es Venezuela, y verlos destruidos, es simplemente desgarrador”, relató Díaz. La labor de recolectar y empaquetar donaciones no se limita a Brooklyn. En Astoria, Queens, Anarella Rodríguez dirige Arepas Cafe y ha sumado su local a la cadena de solidaridad.
Qué dicen los expertos
Para Rodríguez, cada restaurante o pequeño comercio puede convertirse en un puente de ayuda y esperanza. “Todos desearíamos poder estar allí para salvar a la gente, a nuestra gente. Aunque solo sea un restaurante, también es una comunidad”, expresó.
Las iniciativas individuales y colectivas se han multiplicado, con voluntarios como Brito organizando la clasificación y el embalaje de los donativos, que posteriormente serán enviados a Venezuela por medio de una organización sin fines de lucro. “Tomaremos toda la ayuda que podamos conseguir”, afirmó, subrayando la urgencia y el alcance de la necesidad. Cafeterías y comercios como centros de acopio de donacionesLa participación de cafeterías y comercios venezolanos en Nueva York y Nueva Jersey ha sido determinante en el flujo de donaciones.
Estos espacios no solo recogen alimentos, medicinas y artículos de higiene, sino que también funcionan como puntos de encuentro para la comunidad, donde se comparten información y se organizan nuevas acciones. El café Lulla’s y Arepas Cafe son ejemplos del compromiso que los emprendedores venezolanos han asumido para facilitar el envío de ayuda humanitaria. La contribución de los establecimientos comerciales va más allá de lo material.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





