
Construyó una réplica de la Casa de Tucumán por amor a su mujer: está menos de dos horas de CABA y esconde una historia fascinante
En una calle tranquila del partido bonaerense de Baradero hay una imagen que descoloca a cualquiera que pasa por primera vez. Entre las casas bajas del barrio aparece, de repente, la fachada inconfundible de la Casa...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En una calle tranquila del partido bonaerense de Baradero hay una imagen que descoloca a cualquiera que pasa por primera vez. Entre las casas bajas del barrio aparece, de repente, la fachada inconfundible de la Casa Histórica de Tucumán. Las columnas blancas, los arcos, las rejas de hierro y cada uno de los detalles que forman parte de la memoria colectiva de los argentinos parecen haber sido transportados más de 1.
100 kilómetros desde el norte del país hasta el corazón de la provincia de Buenos Aires. Los vecinos que pasan por Ricardo Güiraldes 219 ya se acostumbraron. Los turistas frenan sorprendidos.
Los detalles
Los chicos de las escuelas se acercan para conocerla. Pero detrás de esa réplica que llama la atención de todos hay una historia mucho más profunda que una obra arquitectónica. Hay una historia de amor que ya atravesó 41 años, que resistió pérdidas irreparables y que encontró una forma singular de dejar una huella para el futuro.
La historia comienza mucho antes de que apareciera el primer ladrillo. Luis Garea nació y creció en Baradero. Inés Costilla llegó desde Tucumán cuando tenía apenas cinco años.
Su familia se instaló justamente frente a la casa de los Garea. Durante años fueron simplemente dos chicos que crecían en la misma cuadra, compartiendo un paisaje cotidiano que todavía ninguno de los dos imaginaba que marcaría el resto de sus vidas. Con el paso del tiempo comenzaron a conocerse mejor.
Qué dicen los expertos
Cuando tenían 18 años, Luis reunió el coraje suficiente para invitarla a salir. La relación avanzó rápidamente. Apenas un mes después de comenzar a salir, Luis ya estaba convencido de que quería pasar toda la vida con ella.
No tenían dinero, ni bienes, ni grandes perspectivas económicas. Sin embargo, él estaba decidido y le pidió matrimonio. Se casaron el 20 de julio de 1984.
Sin embargo, la vida les tenía preparados desafíos que pondrían a prueba esa unión de una manera brutal. Apenas tres meses después de haberse casado ocurrió un episodio que todavía hoy resulta difícil de comprender: un hombre en estado de ebriedad los confundió con otras personas y los baleó en la vía pública sin mediar palabra. Inés recibió tres balazos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





