
Las polémicas alrededor de la nueva versión de Netflix de ‘La casa de la pradera’: acusada tanto de ‘woke’ como de ‘ultraconservadora’
Netflix acaba de estrenar La casa de la pradera, una nueva adaptación que recupera a la familia Ingalls más de cuatro décadas después del final de la serie de NBC. Lo hace a través de una doble apuesta: conservar el...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Netflix acaba de estrenar La casa de la pradera, una nueva adaptación que recupera a la familia Ingalls más de cuatro décadas después del final de la serie de NBC. Lo hace a través de una doble apuesta: conservar el relato de aventura familiar y actualizar el encuadre político de la conquista del Oeste para una audiencia de 2026. La nueva serie llega con una base comercial inusual para un clásico televisivo: los libros de Laura Ingalls Wilder han vendido más de 73 millones de ejemplares y la adaptación original sumó 13.
000 millones de minutos de visionado en streaming solo en 2024. La ficción, creada por Rebecca Sonnenshine y producida ejecutivamente por Trip Friendly, hijo del productor original Ed Friendly, sigue a los Ingalls en su marcha hacia el Oeste en la estela de la Guerra Civil estadounidense. El arranque sitúa a Laura con ocho años mientras recuerda el viaje de casi 800 millas hacia Independence, en Kansas, una travesía que la serie presenta desde el primer episodio como físicamente peligrosa con un cruce de río que pone en riesgo la vida de la familia.
Los detalles
La misma historia para nuevos públicosAlice Halsey interpreta a Laura, Crosby Fitzgerald a Caroline, Luke Bracey a Charles y Skywalker Hughes a Mary. La publicación estadounidense describe la producción como una mezcla de drama familiar y relato de aventuras con un comienzo pausado, pero sostenido por temas que considera centrales: el peso del patriarcado en la vida doméstica y el vínculo entre hermanas. El núcleo del relato vuelve a ser reconocible: una familia que abandona su granja y a sus allegados para buscar una nueva vida con muy pocos recursos.
En ese trayecto aparecen ayudas puntuales, problemas de dinero, figuras hostiles y reveses graves, mientras Charles toma decisiones que condicionan el bienestar de Caroline y de sus hijas. La serie insiste en esa asimetría incluso cuando presenta a Charles como un hombre afectuoso con su esposa y sus hijas para los parámetros de la época. Escenas dedicadas a la construcción de la casa, un robo y un embarazo esperado sirven para mostrar que Caroline, Mary y Laura apenas tienen margen de decisión sobre el rumbo de sus vidas.
La relación entre Mary y Laura ocupa un lugar central. La primera aparece como una niña responsable, silenciosa y más inclinada a la costura y a ayudar a su madre; la segunda, como una figura voluntariosa, intrépida y reacia a las tareas domésticas y a las clases. Esa oposición se traslada a los roces entre ambas, presentados no solo como fricción entre hermanas, sino como el choque entre dos temperamentos distintos obligados a convivir en condiciones extremas.
Qué dicen los expertos
Una versión que llega en pleno auge conservadorEl regreso de la franquicia no se ha producido en un vacío cultural. La nueva adaptación llega en un momento recorrido por la confluencia de varias corrientes: el resurgir del interés por la autosuficiencia desde la pandemia, la estética rural asociada al ‘cottagecore’ y la popularidad de las ‘tradwives’ en redes sociales, con su defensa de la domesticidad y la vida agraria idealizada. Ese contexto ha reabierto también la batalla política alrededor de la obra.
Cuando Netflix anunció el proyecto en enero del año pasado, la presentadora conservadora Megyn Kelly escribió en X: “Netflix, si la ‘wokeizáis’, convertiré en mi misión arruinar vuestro proyecto”. Melissa Gilbert, que interpretó a Laura en la serie original, replicó que aquella ficción ya abordó “racismo, adicción, nativismo, antisemitismo, misoginia, violación, maltrato conyugal y cualquier otro tema ‘woke’ que se te ocurra”. El propio Bracey pidió a Kelly que viera antes la serie.
“No tenía ni idea de eso. No tengo ninguna conexión con las redes sociales. Pero no ha visto la serie… que vea la serie”, declaró al The Guardian.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





