
“Cuando Borges empezó a escribir ficción, decían que era poco serio”, cuenta la especialista que lo conoce a fondo
(Desde Ginebra) Algo de justicia, algo de justicia estética, hay en esto: la placa que recuerda que Jorge Luis Borges vivió en Ginebra no está en una calle principal -aunque se ve desde ella- sino en un callejón, la...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. (Desde Ginebra) Algo de justicia, algo de justicia estética, hay en esto: la placa que recuerda que Jorge Luis Borges vivió en Ginebra no está en una calle principal -aunque se ve desde ella- sino en un callejón, la Ruelle du Sautier. Algo de justicia hay, también, en que esa placa no indique exactamente el lugar del departamento donde pasó sus últimos días sino que señale hacia otro lado: “En Gran Vía 28 vivió el escritor Jorge Luis Borges”, dice la placa. Y uno gira un poco la cabeza y ve ese edificio que el autor apenas habitó unos días y del que salió hace 40 años para morir.
No es fácil atrapar a Borges, ni siquiera ahora, ni siquiera aquí. Un poco de eso, de sus significados, de cómo cambió su figura, de cómo su obra se amplió después de su muerte, hablará con Infobae Annick Louis, la crítica literaria que nació en la Argentina, que trabaja en la universidad Marie et Louis Pasteur, en Francia, y que será una de las oradoras esta tarde, cuando termine el homenaje en el cementerio donde está enterrado el escritor y arranque otro, en la librería Rousseau, muy cerca de la placa desplazada y del departamento real. Mientras por las calles de una Ginebra que tapió sus vidrieras por miedo a los destrozos transite una marcha contra el G7 -que se reúne en una ciudad cercana-, Louis hablará de un “Borges universal”.
Los detalles
Pero acá, en la charla con Infobae, señalará que fue un escritor atento a la situación política y cómo eso se ve en sus textos, dirá que a muchos no les gustaba lo que hacía cuando empezó a escribir “esas ficciones que amamos”, mostrará que fue antifascista pero que apoyó dictaduras, pensará cómo y por qué su figura y su obra crecieron aun más después de muerto. Y pensará si hay un Borges mejor y uno peor. —A veces da la sensación de que Borges creció en estos 40 años.
—Estoy totalmente de acuerdo. Para mí, hay dos fenómenos: cuando Borges vivía su presencia, sobre todo en Argentina, era muy mediática y muy polémica en general, porque siempre tenía salidas o comentarios que iban un poco contra lo que la gente pensaba. Entonces, era como más polémico, aunque era ya muy conocido y una figura muy popular en Buenos Aires.
La gente lo reconocía; ahí tengo un artículo de diario donde un taxista cuenta que no le quiso cobrar el viaje, porque “¿cómo le voy a cobrar a Borges? " Efectivamente, cuando murió y se acabó esa presencia física y polémica en los medios, se volvió más canónico y menos discutido. —¿Y el otro fenómeno?
Qué dicen los expertos
—Y el otro fenómeno es que, cuando muere, empieza todo un movimiento de recuperación de sus escritos que habían sido publicados en diarios y revistas, pero no en libro necesariamente, además de los libros que él no había querido volver a publicar. Así, la obra se expandió. Creció la figura, en el sentido que se volvió más homogénea.
Se olvidaron un poco las diferentes etapas de su carrera, las más discutidas, sobre todo el apoyo a las dictaduras. Y se volvió más universal y más universalmente aceptado, incluso en Argentina, porque fuera de Argentina no era muy polémico, era reconocido de manera más monumental, digamos. Pero en Argentina hasta el final era bastante polémico.
Como dice Graciela Montaldo: siguió escribiendo su obra después de muerto. Porque se empezaron a recuperar todos los escritos que no habían sido publicados y la figura se volvió menos polémica y más universalmente. Y creció la obra porque tenemos más textos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





