
Cuánto paga cada provincia por la luz y por qué Neuquén, la que más crece, tiene la factura más cara del país
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el Gobierno fijó como objetivo que los argentinos pagaran el costo real de la energía, un servicio que durante años tuvo tarifas congeladas y subsidios masivos. En ese...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el Gobierno fijó como objetivo que los argentinos pagaran el costo real de la energía, un servicio que durante años tuvo tarifas congeladas y subsidios masivos. En ese escenario, un relevamiento del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet mostró que la factura eléctrica residencial varía hasta un 184% entre provincias. Mientras en La Rioja un hogar sin subsidio paga $55.
397 mensuales por su consumo eléctrico, uno en Neuquén abona casi el triple: $157. 046 por la misma cantidad de kilowatts consumidos. De acuerdo con el estudio, el promedio nacional se ubicó en $89.
Los detalles
205 para usuarios sin subsidio y en $58. 009 para quienes reciben bonificaciones en el precio mayorista de la energía. Esa diferencia —la factura sin subsidio es 1,5 veces la del hogar subsidiado— refleja el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que desde principios de año reemplazó al sistema de segmentación anterior y concentra el beneficio en hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales.
Aun así, la brecha con el costo real del servicio sigue siendo amplia: según un análisis de Regional Investment Consulting (Ricsa), un usuario residencial con subsidio paga apenas el 32% del costo real de la electricidad. El Estado financia el 68% restante. El informe del IIEP aclara no obstante que la dispersión de tarifas entre provincias “es multicausal” y que la comparación “debe ser analizada a la luz de factores que inciden en la determinación de tarifas en cada jurisdicción”.
Desde el 1° de julio rige la Resolución 151/26, que fija los precios estacionales mayoristas de la electricidad en forma uniforme para todo el territorio nacional. Lo que varía entre provincias es el ritmo de actualización del Valor Agregado de Distribución (VAD) —el componente que refleja el costo de llevar la energía desde la red troncal hasta cada hogar— y la carga impositiva de cada jurisdicción. A eso se suman, según el informe, “anomalías regulatorias que alteran artificialmente los niveles tarifarios en algunas jurisdicciones”.
Qué dicen los expertos
La composición de la factura neuquina ilustra ese fenómeno con precisión. Para un usuario sin subsidio, solo el 19% del total corresponde al precio de la energía —el porcentaje más bajo de todo el país—, mientras que el VAD representa el 51% y los impuestos el 30% restante. El promedio nacional distribuye los componentes de forma diferente: 33% energía, 41% VAD y 26% impuestos.
Dicho de otro modo, Neuquén no paga más por la energía en sí —que cuesta lo mismo en todo el país— sino por lo que cobra la distribuidora local y por la presión impositiva provincial. El mes de julio sumó otro factor a la ecuación. En pleno pico de consumo invernal, la factura eléctrica fue el componente de la canasta de servicios que más subió en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): un 12,5% respecto a junio, por la combinación de mayor consumo estacional y aumentos tarifarios del 5,7% en el cargo variable para usuarios sin subsidio.
Los hogares subsidiados, en cambio, vieron bajar su factura, porque las bonificaciones de invierno —que alcanzan el 66,6% sobre el precio mayorista de la electricidad— más que compensaron el mayor consumo. La canasta de servicios públicos del AMBA —electricidad, gas, transporte y agua— llegó a $295. 826 mensuales para un hogar sin subsidio, lo que representa el 15% de un salario promedio registrado, según el mismo informe del IIEP.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



