
De la Mano de Dios a la semifinal con Inglaterra: el gran partido de Maradona que el arte no deja morir
El 22 de junio de 1986, Diego Maradona marcó dos goles contra Inglaterra en el Estadio Azteca de Ciudad de México que el arte argentino y mundial no ha dejado de reinterpretar desde entonces. Cuatro décadas después, con...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El 22 de junio de 1986, Diego Maradona marcó dos goles contra Inglaterra en el Estadio Azteca de Ciudad de México que el arte argentino y mundial no ha dejado de reinterpretar desde entonces. Cuatro décadas después, con Argentina e Inglaterra a punto de medirse en una semifinal del Mundial 2026 —el miércoles 15 de julio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta—, ese partido sigue produciendo obras, esculturas y murales en Buenos Aires, Nápoles y otros puntos del planeta. La primera expresión artística directamente vinculada al partido llegó desde el mundo del arte conceptual.
El colectivo Mondongo —integrado por Juliana Laffitte y Agustina Picasso— realizó a partir de 2005 un retrato de Maradona con la copa del mundo, titulado El Diego, construido con cadenas de oro auténtico suspendidas sobre clavos y un fondo de resina negra. La obra fue subastada en el programa televisivo La noche del 10, conducido por el propio Maradona, donde figuras como Adrián Suar y Pablo Codevila compitieron por ella. La adquirió Casinos Victoria y se convirtió en la pieza más cotizada del colectivo.
Los detalles
Laffitte explicó que “tenía que ser oro porque es el material más noble que existe. Diego está hecho de una materia que excede a la media”. El fondo negro no fue un recurso decorativo: “Eso va acompañado del oro, inmerso en un petróleo negro que habla de otra realidad que lo vincula a lo oscuro”, describió Manuel Mendanha, tercer integrante del grupo en ese período.
Picasso añadió que “su lado negro también es la parte que lo hace hermoso, la que lo hace brillar”. El partido en sí —dos goles de Maradona, victoria 2-1, pase a semifinales y posterior consagración mundial— cargó de sentido esa imagen de la copa. El primero, en el minuto 51, fue la “Mano de Dios”: Maradona desvió el balón con la mano izquierda por encima del arquero Peter Shilton, con quien le llevaba 20 centímetros de desventaja en altura, y el árbitro tunecino Ali Bin Nasser no advirtió la infracción.
En la conferencia de prensa posterior, Maradona describió el gol como marcado “un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios”, frase que bautizó el tanto para siempre. Cuatro minutos después llegó el segundo: desde su propio campo, Maradona recorrió aproximadamente 55 metros, superó a cinco jugadores ingleses —Peter Beardsley, Peter Reid, Terry Butcher en dos ocasiones y Terry Fenwick— y definió ante la salida de Shilton. En 2002, una votación del sitio oficial de la FIFA con más de 340.
Qué dicen los expertos
000 participantes de más de 150 países lo consagró como el “Gol del Siglo”. La tensión simbólica de ese partido —disputado menos de cuatro años después de la Guerra de Malvinas— alimentó desde entonces el muralismo argentino. En 2012, los artistas Lean Frizzera, Emy Mariani y Martín Ron pintaron en Avenida Libertador y Avenida Dorrego, en el barrio de Palermo, un mural de 30 por 5 metros que retrata la Mano de Dios.
Frizzera explicó que buscaron tratar a Maradona como a un santo popular, en la tradición de los héroes nacionales. En declaraciones a la prensa, Frizzera explicó que la obra busca reconocer a la vez la trampa, el coraje y la polémica que concentra ese gol. Diez años después, en octubre de 2022, el muralista Maximiliano Bagnasco terminó en Canning, provincia de Buenos Aires, un mural de 40 metros de alto por 12 de ancho sobre la fachada de un edificio de oficinas, visible desde los aviones que despegan del aeropuerto internacional de Ezeiza.
La imagen, elegida por Gianinna Maradona, retrata a su padre durante el partido específico contra Inglaterra en el Mundial de México 1986, aunque el artista lo pintó con la camiseta titular y no con la supletente, azul, que se usó ese día. La obra requirió 300 aerosoles y 40 litros de pintura. Ese mismo mes, Martín Ron terminó en el barrio de Constitución —sobre Avenida San Juan al 1500— el que se presentó como el mural de Maradona más grande del mundo: 45 metros de alto por 40 de ancho.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





