
De las canchas de barro a la gloria: las historias de los ecuatorianos que vencieron a Alemania en el Mundial 2026
Imagine la escena: un peloteo callejero en un barrio de Santo Domingo de los Tsáchilas, una provincia de Ecuador ubicada entre la Sierra y la Costa del país. Un grupo de chicos en la tierra, con una cancha improvisada....
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Imagine la escena: un peloteo callejero en un barrio de Santo Domingo de los Tsáchilas, una provincia de Ecuador ubicada entre la Sierra y la Costa del país. Un grupo de chicos en la tierra, con una cancha improvisada. Uno de ellos sonríe con toda la cara, con esa sonrisa que los que lo conocen de niño dicen que nunca cambió.
Es Moisés Caicedo: el niño que vendía flores en un cementerio para ayudar a su mamá, el que creció entre canchas de lodo y arcos sin redes, el mismo que hoy vale USD 156 millones y viste la camiseta del Chelsea. Cuando Ecuador venció a Alemania el 25 de junio de 2026 por 2 a 1, en uno de los triunfos más importantes de su historia futbolística, el mundo vio el resultado. Pero detrás de cada jugador que se arrodilló en la cancha al final del partido, hay una historia que no cabe en ningún marcador.
Los detalles
Este es el Ecuador que nadie cuenta del todo. El que salió del barro, de canchas de tierra, de barrios sin nombre, de accidentes que pudieron haberlo detenido todo. El que perdió madres y hermanas, durmió en estadios y fue expulsado de su propio país.
El que vendió flores junto a tumbas antes de levantar trofeos en Múnich. Estas son las historias de algunos de los futbolistas que hacen soñar a un país. El número 51Willian Pacho nació en Quinindé, provincia de Esmeraldas, en la frontera norte del Ecuador, en uno de los barrios más duros del país.
El sector de Luz de América, donde la gente llama a su calle simplemente El Blanquito, es el tipo de lugar donde los arcos de fútbol están hechos de madera y los sueños se anuncian en voz baja porque la realidad tiene el hábito de interrumpirlos. Su primera escuela de fútbol fue el club Huracán del barrio Valle Alto. La cancha donde entrenó de niño sigue igual hoy: el césped descuidado, los baches, los arcos sin redes.
Qué dicen los expertos
Cuando los vecinos de Quinindé hablan de Pacho, dicen que el pueblo se paraliza cuando él juega. Que salen a las calles con banderas y gritos como si hubiera carnaval. Que ese niño que corría entre las casas con techo de latón ahora es titular indiscutible del Paris Saint-Germain: “El mejor defensa del mundo”, como me dijeron dos fanáticas de Pacho en París, mientras el PSG se preparaba para levantar la copa de la Champions League.
Pero la historia más importante de Willian Pacho no ocurrió en ninguna cancha de Europa. Ocurrió en Ecuador, el 2 de noviembre de 2019, el día en que debutó con Independiente del Valle, el equipo que se ha convertido en escuela de las figuras más representativas del fútbol nacional. Ese mismo día, a miles de kilómetros de donde él jugaba, su madre Glenda Tenorio murió de cáncer a los 51 años.
Sus hermanas, Sonia y Gissella, le ocultaron la noticia para que pudiera concentrarse en el partido. Él salió a la cancha sin saber. Solo después, cuando terminó el partido, se enteró de que su madre ya no estaba.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





