
De las mañaneras al entrenamiento de la IA: cómo la propaganda digital puede convertirse en un riesgo para la democracia mexicana
La nueva batalla por la verdad ya no ocurre únicamente entre ciudadanos. También ocurre dentro de los algoritmos. Durante décadas, los gobiernos han buscado influir en la opinión pública mediante discursos oficiales,...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La nueva batalla por la verdad ya no ocurre únicamente entre ciudadanos. También ocurre dentro de los algoritmos. Durante décadas, los gobiernos han buscado influir en la opinión pública mediante discursos oficiales, conferencias de prensa, campañas de comunicación y control de la agenda mediática.
Sin embargo, en la era digital ha surgido una dimensión adicional del problema: la posibilidad de que las narrativas políticas no solo moldeen la percepción ciudadana, sino que también terminen incorporándose, directa o indirectamente, a los sistemas de inteligencia artificial que consumen información disponible en Internet. México, en este contexto, ofrece un caso especialmente relevante. Las mañaneras y la construcción de la agenda públicaLas conferencias matutinas presidenciales, conocidas como “las mañaneras”, se han convertido en uno de los ejercicios de comunicación política más influyentes de la historia reciente del país.
Los detalles
A través de estos espacios, el gobierno establece temas prioritarios, responde a críticas y fija posiciones de manera cotidiana. Por sí mismas, estas conferencias no representan un problema democrático. Todo gobierno tiene el derecho —e incluso la responsabilidad— de comunicar sus acciones.
El riesgo aparece cuando esta comunicación se inserta en un ecosistema digital altamente polarizado y tecnológicamente optimizado para amplificar mensajes de forma masiva. En ese entorno, la frontera entre comunicación institucional, propaganda política y conversación orgánica se vuelve cada vez más difusa. La construcción del consenso digitalLas redes sociales han transformado radicalmente la manera en que los ciudadanos perciben la realidad política.
Hoy, la influencia ya no depende exclusivamente de los medios tradicionales, sino también de tendencias algorítmicas, cuentas automatizadas, influencers políticos, grupos de difusión y redes coordinadas de publicación. Cuando una narrativa aparece simultáneamente en discursos oficiales, medios afines y miles de interacciones replicadas en plataformas digitales, se genera una poderosa percepción de consenso social. Este fenómeno se ha descrito en la literatura como astroturfing: la creación artificial de apoyo aparentemente espontáneo.
Qué dicen los expertos
Su objetivo no es únicamente convencer mediante argumentos, sino moldear la percepción de qué posición es mayoritaria. El resultado es que la popularidad percibida puede llegar a sustituir al debate informado. Infodemia: entre la verificación y la disputa por la verdadEn México, el concepto de “infodemia” se popularizó para describir la circulación masiva de información falsa o engañosa.
Sin embargo, el problema va más allá de la desinformación en sentido clásico. Una democracia funcional requiere pluralidad de actores capaces de disputar hechos, contrastar evidencia y cuestionar al poder. Cuando una sola instancia intenta posicionarse simultáneamente como emisor, árbitro y verificador de la verdad, el espacio público se tensiona.
En este contexto se ha señalado a la plataforma Infodemia MX, gestionada dentro del ecosistema del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, como un actor controversial en la disputa por la narrativa pública. Diversos periodistas, analistas y organizaciones han cuestionado su neutralidad, señalando posibles sesgos en la selección de temas, así como el uso de recursos públicos en su operación. Entre las críticas más recurrentes se encuentran:La tendencia a desmentir contenidos periodísticos críticos hacia el gobierno.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





