
Del ¡Iniesta de mi vida! al hermano de Keyne
Sin dogmasDel ¡Iniesta de mi vida! al hermano de Keyne IÑAKI GARAY Actualizado 17 JUL. 2026 - 23:59 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedIn Enviar por emailAndrés Iniesta marcando el gol de la...
S&P 500 (SPY) Temmuz'da (DÜŞÜK) 730 Doları vuracak mı?
Un desarrollo importante en los mercados financieros: Sin dogmasDel ¡Iniesta de mi vida! al hermano de Keyne IÑAKI GARAY Actualizado 17 JUL. 2026 - 23:59 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedIn Enviar por emailAndrés Iniesta marcando el gol de la victoria de La Roja hace 16 años.
EFEEXPANSION ¿Quién irá a ver a España en la final del mundial en Nueva York? Pódcast ' En Acción'. España-Argentina: cómo afectará la victoria de La Roja a la Bolsa española La cábala aparta a Milei de la final del Mundial de Fútbol Es un orgullo ver a millones de personas en todo el mundo vibrando con los goles de España.
Detalles económicos
Mi abuela sabía muchas cosas, pero no tenía razón. Le parecía un esfuerzo inasumible emocionarse con 22 tíos corriendo en calzones detrás de un balón. "Ni que os dieran de comer", decía.
Murió rozando los 100 años sin saber lo que era un caño, una chilena, una rabona o la magia del gol. Se fue sin haber llegado a comprender que el fútbol es sin duda un buen alimento para el alma cuando está bien condimentado, a la altura de las alubias tolosanas con todos sus sacramentos para el cuerpo en un día muy frío de invierno. Como diría Valdano, la cosa más importante entre las menos importantes.
Tal vez no sea esencial, pero el fútbol es, como la lengua, lo mejor y lo peor de este mundo, según cómo se utilice. Es bueno si alimenta la autoestima de las sociedades, si cura heridas, si desborda la alegría, si propicia narrativas épicas y encumbra a héroes inesperados que brindaron momentos inolvidables de felicidad y sirven de ejemplo. Pelé, Maradona, Cruyff, Ronaldo, el que luego fue gordo, Zidane, Cristiano, Messi o ¡Iniesta de mi vida!
La opinión de los analistas
Algo tendrá el fútbol para que lo bendigan. Para que haya quien soporte mejor una infidelidad que el descenso de su equipo, para desear abrazar a ese desconocido que comparte ese momento único de entusiasmo sin importar a quién vota o qué religión profesa. Cuando el fútbol nos une, divierte y hermana es una bendición.
Actúa como un bulldozer derribando esos muros que artificialmente algunos levantaron. El fútbol no es bueno sin embargo cuando pretende saldar en un campo las cuitas del pasado o del presente. Cuando se convierte en un circo para reverdecer los odios por Trafalgar, Stalingrado o Palestina.
Alguien en una televisión ha pensado esta semana que la final de este domingo entre Argentina y España era una continuación del conflicto entre Israel y Palestina. El ideólogo debía compartir los mismos códigos enfermizos que el presentador de un programa de variedades, en la televisión pública española, al que se le ocurrió identificar a la Austria de Alaba con Hitler, solo para que no olvidemos ni en el Mundial que la ultraderecha vive entre nosotros. Le preguntaron al Dibu Martínez, portero de Argentina, si la historia había sido clave en la victoria en semifinales contra Inglaterra.
Los economistas analizan lo que la noticia significa para los mercados.




