
Descubren una ciudad bizantina del siglo IV enterrada bajo las arenas del desierto occidental de Egipto
Una ciudad con casi 200 fragmentos de cerámica inscritos en copto y griego, hornos de pan, monedas de oro del siglo IV y una basílica cristiana en el corazón del desierto: así es el asentamiento bizantino que...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Una ciudad con casi 200 fragmentos de cerámica inscritos en copto y griego, hornos de pan, monedas de oro del siglo IV y una basílica cristiana en el corazón del desierto: así es el asentamiento bizantino que arqueólogos egipcios sacaron a la luz en el yacimiento de Ain Al-Sabil, en el oasis de Dajla, en el desierto occidental de Egipto. El hallazgo, anunciado por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, ofrece una imagen directa de cómo se organizaba la vida urbana en esa región remota entre los siglos IV y V después de Cristo. La misión arqueológica, coordinada por el Consejo Supremo de Antigüedades (CSA), trabaja en la gobernación del Nuevo Valle, a unos 800 kilómetros (497 millas) al suroeste de El Cairo.
Según informó The Guardian, Hisham el-Leithy, secretario general del CSA, explicó que la ciudad se levantó sobre una cuadrícula de amplias vías de norte a sur cruzadas por calles de este a oeste, con plazas y espacios públicos abiertos en sus intersecciones, un esquema urbanístico que refleja una planificación deliberada y no un crecimiento espontáneo. La basílica y las casas que precedieron al cultoEn el centro del asentamiento apareció una basílica cristiana del siglo IV que domina la calle principal de la ciudad. Antes de su construcción, al menos dos viviendas cumplieron funciones de culto.
Los detalles
Mahmoud Massoud, director de la misión arqueológica, identificó la casa de Tisous, un diácono fechada en la segunda mitad del siglo IV, como el probable espacio de reunión religiosa previo al templo. Una segunda residencia, la de Tabibos, se ubica en la primera mitad del mismo siglo y pudo actuar como iglesia doméstica aún antes. En la periferia del núcleo residencial, dos torres de vigilancia flanqueaban los bordes del asentamiento.
Una estructura con gruesos muros defensivos completaba el sistema de protección. Las viviendas de adobe, con salones de recepción y techos abovedados, convivían con hornos de pan, cocinas e instalaciones para moler grano, un conjunto doméstico que los arqueólogos interpretan como evidencia de una comunidad autosuficiente y con vida económica propia. Los ostraca: contratos, cartas y transacciones del desiertoEl hallazgo más revelador de la excavación fue una colección de cerca de 200 ostraca, fragmentos de cerámica que los habitantes de la ciudad usaban como superficie de escritura.
Diaa Zahran, jefe del Departamento de Antigüedades Islámicas, Coptas y Judías del CSA, precisó a The Guardian que los textos, escritos en copto y en griego, registran contratos comerciales, transacciones de compraventa, correspondencia personal y otros aspectos de la vida cotidiana. Ese corpus documental tiene un valor poco frecuente en la arqueología del desierto occidental egipcio: permite reconstruir la economía local, los vínculos sociales entre los habitantes y el grado de integración del asentamiento con redes comerciales más amplias. Los ostraca eran un soporte habitual en el Egipto tardoantiguo cuando el papiro resultaba escaso o costoso, y su abundancia en Ain Al-Sabil apunta a una comunidad con altos niveles de actividad administrativa y mercantil.
Qué dicen los expertos
Monedas de oro y la cronología del asentamientoLas monedas recuperadas en el yacimiento fijan con precisión el período de ocupación. Un grupo de piezas de oro corresponde al reinado del emperador romano Constancio II, que gobernó entre 337 y 361 d. A ese conjunto se suma una amplia colección de monedas de bronce bien conservadas con retratos de emperadores bizantinos, inscripciones en latín y símbolos cristianos.
La combinación de ambos tipos permite a los investigadores situar el apogeo del asentamiento en el siglo IV y confirmar su continuidad durante la etapa bizantina. El oasis de Dajla tiene una historia de ocupación que se remonta miles de años, pero fue durante el siglo IV cuando el cristianismo se extendió con fuerza por sus asentamientos. Excavaciones previas en sitios como Kellis, a pocos kilómetros de Ain Al-Sabil, ya habían documentado iglesias y comunidades cristianas activas desde la primera mitad de ese siglo.
El nuevo yacimiento añade un eslabón a esa cadena de evidencias y confirma que la adopción del cristianismo en el desierto occidental fue temprana y profunda, no un fenómeno tardío ni marginal. Un hallazgo que redefine el conocimiento sobre el desierto occidentalEl CSA calificó el yacimiento de Ain Al-Sabil como uno de los conjuntos bizantinos más relevantes identificados hasta ahora en el desierto occidental egipcio. La valoración descansa en la rareza de encontrar, en un solo sitio, urbanismo planificado, arquitectura religiosa, infraestructura doméstica y un registro escrito tan extenso.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





