
Después de una semana sin bragas... el día que me puse las equivocadas (y lo caro que lo pagué)
Yo misma y mi mismidadDespués de una semana sin bragas... el día que me puse las equivocadas (y lo caro que lo pagué)Están las bragas del cada día y las bragas de la primera vez. Pero, ¿qué pasa cuando la primera vez...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Yo misma y mi mismidadDespués de una semana sin bragas... el día que me puse las equivocadas (y lo caro que lo pagué)Están las bragas del cada día y las bragas de la primera vez. Pero, ¿qué pasa cuando la primera vez cae en un 'cada día'?
¿Quién no ha pensado "braga, trágame" al verse arrojada sobre una aventura erótica sin paracaídas pero, eso sí, con un culotte de algodón con pelotillas que tiene desde que se graduó en el instituto? MARÍA BELLMONTE Actualizado Viernes, 12 junio 2026 - 00:08 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Enviar por emailFOTO: GETTY IMAGES Una semana sin bragas, lo hemos probado y estas son las conclusiones Una semana sin sujetador. Lo hemos probado y estas son nuestras conclusiones Igual que hay chistes que te hacen reír cada vez que los recuerdas (mi favorito, una especie de placer culpable, es el del pene que se levanta por la mañana, va al armario, lo abre de par en par y se pregunta: "¿Y qué cojones me pongo yo hoy?
Los detalles
", perdón por la grosería), hay recuerdos que te abochornan y juraría que hasta te enrojecen cuando los traes de vuelta al consciente. Entre mis más temidos se encuentran algunas anécdotas relacionadas con la ropa interior, como las que ya confesé hace unos años en mi relato de una semana sin bragas y una semana sin sujetador, en este medio de comunicación tan comprensivo con mis accidentes lenceros. Pero si despojarse de bragas y sostenes te puede traer algún disgusto, puedo asegurar y aseguro que llevarlos puestos no te libra en lo más mínimo del riesgo de protagonizar una tragicomedia.
Por ejemplo, ¿quién no ha perdido alguna vez unas bragas y después de buscarlas infructuosamente por todas partes ha salido a una calle lluviosa, ha abierto el paraguas y al final del trayecto ha descubierto que llevaba el tanga colgado de la punta de una varilla todo el rato...? Otras veces, por el contrario, las bragas desaparecen para no regresar jamás. Toda mujer conoce la teoría de que las lavadoras se alimentan de calcetines.
Lo que se comenta menos es que, una vez satisfecho el apetito por ellos, las lavadoras evolucionan hacia presas mayores. A falta de una encuesta en condiciones (¿cómo es posible, si hoy se hace encuestas sobre cualquier chorrada? ), hago mi propio sondeo entre siete amigas íntimas entre los 38 y los 55 años.
Qué dicen los expertos
De ellas, siete afirman haber perdido al menos un par de bragas en circunstancias nunca aclaradas. La muestra carece de validez científica, pero presenta una tasa de desaparición del 100%. En su libro Premier Matin (La primera mañana), el sociólogo francés Jean-Claude Kaufmann escribió a principios de los 2000 que en nuestros tiempos, el amor, de nacer, lo hace tras la primera noche de cama.
Es entonces cuando tiene lugar la prueba de fuego que confirma o desestima si aquel ídem era algo más que un fugaz ardor.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





