
Djokovic es eterno: vence a Auger-Aliassime después de cinco horas de lucha y se medirá a Sinner en semifinales de Wimbledon
WimbledonDjokovic es eterno: vence a Auger-Aliassime después de cinco horas de lucha y se medirá a Sinner en semifinales de WimbledonEl serbio, de 39 años, supera al canadiense en un pulso de cinco sets que se decidió...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. WimbledonDjokovic es eterno: vence a Auger-Aliassime después de cinco horas de lucha y se medirá a Sinner en semifinales de WimbledonEl serbio, de 39 años, supera al canadiense en un pulso de cinco sets que se decidió en el super tie-break y llega tocado físicamente, aunque con dos días de descanso, a su cita con Sinner Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarDjokovic, durante su partido de cuartos de final. EFEJavier SánchezSEGUIR AUTORActualizado Martes, 7 julio 2026 - 23:55Rival Sinner no necesita ser el mejor Sinner para alcanzar las semifinales de Wimbledon sin ceder un set Novak Djokovic no ganó este martes en cuartos de final de Wimbledon, resistió. Ante un Félix Auger-Aliassime que firmó el partido de su carrera, el serbio, con 39 años ya pesando en cada desplazamiento lateral, volvió a demostrar que su prodigioso instinto de supervivencia.
El marcador, un jeroglífico de cinco horas y 15 minutos, lo dice todo: 7-6(10), 3-6, 6-3, 6-7(4) y 7-6(4). Todo resuelto en el super tie-break del quinto periodoAuger-Aliassime sacó con una contundencia demoledora, sin fisuras, dictando el ritmo con un servicio que en varios tramos pareció inalcanzable. El canadiense tuvo el partido, lo tocó, lo acarició.
Los detalles
Pero Djokovic, ese animal viejo que ha aprendido a no morir en la pista, esperó. Esperó su error, esperó la grieta, esperó el momento en que la tensión pesara más que el talento. Y entonces apretó, como siempre, al revés de su rival, ese único resquicio por donde Félix aún podía quebrarse.
El serbio no ganó por superioridad. Ganó por resistencia, por esa capacidad casi sobrenatural de sacar la magia justo cuando el partido se le escapaba de las manos. En el quinto parcial, con el reloj corriendo y Wimbledon a punto de cerrar sus puertas -se acabó xx minutos antes de las 23.
00 horas-, Djokovic volvió a ser ese jugador que no sabe rendirse, el que convierte cada super tie-break en un examen de nervios que casi siempre aprueba. Pero la victoria tiene precio. Cinco sets, cinco horas horas, un desgaste físico que a su edad no se recupera con un masaje.
Djokovic llega a semifinales ante Jannik Sinner con el cuerpo tocado y el depósito bajo mínimos. Tiene dos días de descanso, no son pocos, pero tampoco parecen suficientes para borrar el cansancio acumulado ante un Auger-Aliassime que, pese a la derrota, se marchó del pista central con la cabeza muy alta.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




