
Economías regionales: la brecha entre las que crecen gracias a las exportaciones y las que siguen en crisis de costos
El interior productivo argentino no se mueve como un solo bloque. Mientras algunas actividades ligadas a la exportación acumulan meses de expansión y renovados récords, otras siguen atrapadas en un ciclo de costos que...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El interior productivo argentino no se mueve como un solo bloque. Mientras algunas actividades ligadas a la exportación acumulan meses de expansión y renovados récords, otras siguen atrapadas en un ciclo de costos que no cede y precios que no logran despegar. Ese contraste se explica por la manera en que cada sector y cada región lograron (o no) acomodarse al nuevo mapa de inversiones, comercio exterior y condiciones macroeconómicas que atraviesa el país.
Gerardo Alonso Schwarz, economista jefe del Ieral de Fundación Mediterránea destaca: “Para quien la agroindustria, la foresto industria, los servicios basados en el conocimiento y las energías renovables “abren un abanico de oportunidades con características sustancialmente diferentes en términos de distribución geográfica, dinamismo exportador y, fundamentalmente, capacidad de generación de empleo directo y calificado”. Ese proceso, aclara, no se traslada de manera uniforme a todas las provincias, porque cada región cuenta con capacidades industriales previas que condicionan qué actividades pueden sumarse al ciclo expansivo, ya que “las economías regionales no se diversifican de forma caótica o mediante saltos al vacío, sino que tienden a migrar de manera natural hacia actividades que requieren capacidades similares a las ya disponibles localmente”. Los sectores que traccionan y los que no despeganPara José Vargas, economista de Evaluecon, ese fenómeno tiene nombres concretos.
Los detalles
Entre las actividades con mejores expectativas para lo que resta del año ubica a la minería de litio, cobre y oro, al complejo energético vinculado a Vaca Muerta, a la producción de petróleo y gas, a segmentos de la agroindustria exportadora, a la vitivinicultura orientada a mercados internacionales y a determinadas economías del NOA y el NEA “que cuentan con mayor inserción en el resto del mundo”. A ese grupo suma la economía del conocimiento, sobre la que dice tener “grandes expectativas positivas”. Vargas agrega: “Los mayores desafíos siguen concentrándose en aquellos sectores que dependen casi exclusivamente del consumo doméstico”, como la construcción privada, el comercio minorista, parte de la industria manufacturera y la mayoría de las pyme, que enfrentan un escenario complejo porque la recuperación del salario real y del consumo avanza lentamente.
A esto se agrega, según explica, que el costo financiero elevado, la presión impositiva, los costos logísticos y un tipo de cambio relativamente apreciado reducen la competitividad de buena parte de los sectores productivos. Los mayores desafíos siguen concentrándose en aquellos sectores que dependen casi exclusivamente del consumo doméstico (Vargas)Vargas resume los factores que hoy empujan y frenan a las economías regionales:Impulsores: la desaceleración de la inflación, la mayor estabilidad macroeconómica, la apertura de nuevos mercados y la creciente demanda internacional de alimentos, energía y minerales. Obstáculos: la elevada carga tributaria, los costos logísticos, la infraestructura insuficiente, el costo del financiamiento y la apreciación del tipo de cambio real para algunos sectores exportadores.
Su conclusión es que el potencial de las economías regionales “dependerá de consolidar un entorno macroeconómico estable y, al mismo tiempo, avanzar en reformas que mejoren la competitividad estructural”. Ese diagnóstico coincide con lo que refleja, mes a mes, el Semáforo de Economías Regionales que elabora Coninagro. En mayo, la entidad indicó que se encuentran en “rojo” la yerba mate, el arroz, el vino y el mosto, las hortalizas, el algodón, el maní, la leche y la mandioca, un grupo en el que, según el informe, “el problema principal está en el componente de negocio”, ya que los precios que reciben los productores se mantienen por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos, lo que termina deteriorando la rentabilidad.
Qué dicen los expertos
En el extremo opuesto, los bovinos, los ovinos, los granos y la miel son las únicas cuatro actividades en “verde”, con precios que crecen por encima de la inflación y un desempeño de mercado que acompaña, aunque el propio informe marca una alerta en granos por el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. En amarillo figuran el sector forestal, el tabaco, los cítricos dulces, las peras y manzanas, las aves, los porcinos y la papa, actividades en las que los precios no logran acompañar la inflación pero tampoco atraviesan un deterioro tan marcado como en el grupo rojo. Un dato positivo, más allá de los problemas coyunturales y estructurales que atraviesan diferentes economías regionales, es que se mantiene una tendencia creciente en relación a las exportaciones.
Según datos publicados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, las 37 economías regionales que se desarrollan en el país exportaron USD 4. 032 millones entre enero y mayo de 2026, el mayor valor de los últimos 22 años para ese período, con un volumen de 3. 835 toneladas, el más alto desde 2013.
Las 37 economías regionales que se desarrollan en el país exportaron USD 4. 032 millones entre enero y mayo de 2026, el mayor valor de los últimos 22 años (SAGyP)El crecimiento interanual fue del 13,3% en valor y del 8,5% en volumen, lo que ubicó el precio promedio en USD 1. 290,2 por tonelada, un 4,4% más que un año atrás.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




