
El 82% del tiburón sedoso mundial es exportado por Costa Rica, mientras organismo internacional revisa sus ventas
Costa Rica envió al exterior más de 2,000 toneladas de carne y cerca de 1,000 toneladas de aletas de tiburón sedoso en los últimos cinco años, según el informe elaborado por el Centro Mundial de Vigilancia de la...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Costa Rica envió al exterior más de 2,000 toneladas de carne y cerca de 1,000 toneladas de aletas de tiburón sedoso en los últimos cinco años, según el informe elaborado por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y presentado ante la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites). Ese volumen convirtió al país en el principal exportador global de una especie catalogada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El informe, cuyos detalles fueron difundidos por El Observador, ha colocado a Costa Rica bajo el foco internacional.
Si la Cites determina que las exportaciones de Costa Rica no cumplen los criterios de sostenibilidad, el país podría enfrentar una suspensión inmediata de sus ventas internacionales. Esta medida obligaría a todos los miembros de la convención a dejar de importar productos provenientes del tiburón sedoso costarricense, lo que detendría de forma abrupta ese mercado. Regulaciones y contexto legal en torno al tiburón sedosoDesde 2021, el tiburón sedoso forma parte de la lista de especies marino-costeras en peligro de extinción del Sistema Nacional de Áreas de Conservación.
Los detalles
Además, la especie está incluida en el Apéndice II de Cites, lo que limita su comercio bajo el artículo 75 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, una norma que prohíbe expresamente el comercio de especies en esa condición. Randall Arauz, consultor de Políticas de Conservación Marina de Marine Watch International, afirmó que la inclusión en Cites impone a Costa Rica la obligación de demostrar que las exportaciones respetan los criterios de sostenibilidad. Arauz recordó que en 2023 la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia falló a favor de las organizaciones conservacionistas, declarando ilegal considerar como comerciales a las especies amenazadas y trasladar su gestión al Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca).
El informe que sirvió de base para la revisión, citado también por El Observador, fue elaborado por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Esos datos llevaron a que Costa Rica quedara expuesta a un proceso de revisión por parte de la Cites, mecanismo que ya se aplicó antes en México con la misma especie, según señaló Arauz. Proceso de revisión y posibles consecuencias para Costa RicaLa siguiente etapa, de acuerdo con las declaraciones de Arauz, consiste en la notificación formal de Cites a Costa Rica para informar su ingreso al mecanismo de revisión.
Desde ese momento, el país tendría entre 6 y 18 meses para demostrar que las exportaciones cumplen con los requisitos de sostenibilidad exigidos por la convención. Si la defensa presentada por Costa Rica no satisface a la organización, Cites puede imponer una suspensión comercial obligatoria. Esta restricción obliga a todos los Estados miembros a interrumpir la importación de tiburón sedoso procedente de Costa Rica, sin margen para decisiones individuales o recomendaciones optativas.
Qué dicen los expertos
Esto significa que, si la Cites determina que el comercio de tiburón sedoso realizado por Costa Rica no es sostenible, el país enfrentará la suspensión de sus exportaciones de esta especie, una decisión que afectaría directamente al sector pesquero vinculado a la especie y a toda la cadena de valor asociada. Críticas al modelo pesquero y propuestas de cambioDaniel Arauz Naranjo, director ejecutivo del Centro de Rescate de Especies Marinas Amenazadas, cuestionó el liderazgo de Costa Rica en la exportación de una especie amenazada. En sus palabras, “Costa Rica debería ser reconocida por la conservación de las especies amenazadas que alberga, en concordancia con su imagen internacional, y no por liderar su explotación comercial”.
Por su parte, Randall Arauz advirtió que la solución pasa por modificar el modelo de pesca de palangre en el país. Este método utiliza largas líneas con cientos o miles de anzuelos, lo que provoca la captura incidental de especies no objetivo, como tortugas, aves y tiburones. Arauz recomendó calendarizar la pesca con palangre para que la flota opere solo 6 meses al año con ese método y destine el resto del tiempo a la captura de atún.
“Lo primero que nosotros recomendamos y esto lo estamos recomendando desde 2010 es calendarizar la pesca y el arrastre de la pesca de palangre. Que se pesquen 6 meses con palangre al año y que los otros meses del año esas mismas flotas se dediquen a pescar atún”, sostuvo. El consultor subrayó que este cambio requiere una transformación profunda en Incopesca.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




