
El caos detrás de la producción de ‘Supergirl’ que explica su fracaso en taquilla: “A la Generación Z ya no le importan los superhéroes”
El estreno de Supergirl, protagonizada por Milly Alcock y dirigida por Craig Gillespie, ha dejado al descubierto los conflictos internos y creativos que marcaron su desarrollo. El resultado: una película de alto...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El estreno de Supergirl, protagonizada por Milly Alcock y dirigida por Craig Gillespie, ha dejado al descubierto los conflictos internos y creativos que marcaron su desarrollo. El resultado: una película de alto presupuesto que no logró conectar ni con la audiencia ni con la crítica, reavivando el debate sobre el futuro del género de superhéroes y el impacto generacional en la industria. La producción de Supergirl se convirtió en un caso ejemplar de tensiones creativas sin resolver.
Desde que DC Studios, bajo la dirección de James Gunn y Peter Safran, tomó las riendas del universo cinematográfico, la expectativa era alta. Sin embargo, esta fue la primera cinta relevante no escrita ni dirigida por Gunn, lo que acentuó la presión interna y externa sobre el resultado final. Fuentes cercanas al estudio confirmaron que Gunn y Gillespie nunca lograron alinearse creativamente.
Los detalles
Mientras Gunn defendía una visión específica para el relanzamiento de la franquicia, Gillespie buscaba dotar a la heroína de un tono y ritmo diferentes. Esta falta de acuerdo se extendió a todo el proceso de postproducción, generando una dinámica de competencia entre el corte del director y el del estudio. En marzo de 2026, DC Studios organizó una prueba sin precedentes: dos versiones de Supergirl compitieron directamente ante públicos de prueba.
El corte de Gillespie era once minutos más largo e incluía más escenas del villano Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts. Por su parte, el corte del estudio, ajustado por el editor Fred Raskin —colaborador habitual de Gunn—, buscó mejorar el ritmo y optimizar la narrativa para un público más amplio. Las diferencias no se limitaron a la duración.
El uso de la música generó fricciones decisivas. Mientras Gillespie es conocido por su manejo de bandas sonoras, Gunn ha construido parte de su identidad autoral en la elección de canciones emblemáticas. El corte original incluía una versión de Girls Just Want to Have Fun de Cyndi Lauper, que luego fue reemplazada por una versión de The Middle de Jimmy Eat World, decisión impulsada por el propio Gunn.
Qué dicen los expertos
Tras los primeros test screenings en diciembre de 2025, que recibieron una tibia acogida, el estudio decidió intervenir de manera directa en la postproducción. Jeremy Slater, guionista de confianza de Gunn, fue convocado para reescribir escenas clave y supervisar nueve días de rodaje adicional. La guionista original, Ana Nogueira, continuó colaborando en los cambios hasta el corte final.
El proceso de edición se volvió un campo de batalla simbólico. Gillespie confió en su editora de cabecera, Tatiana S. Riegel, quien trabajó en I, Tonya y Cruella.
El estudio, en cambio, apostó por la experiencia de Raskin, responsable de la edición de la saga Guardians of the Galaxy y de Peacemaker. La presencia de dos editores destacados reflejó la lucha de poder y visiones opuestas. El clímax de la película experimentó múltiples reconfiguraciones, especialmente en la escena de la pelea final.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





