
El desafío de la carne argentina: producir más valor para conquistar nuevos mercados
La carne argentina construyó su prestigio durante décadas, pero los desafíos actuales van más allá de esa reputación. Los mercados internacionales demandan productos más específicos y la competencia obliga a ofrecer...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. La carne argentina construyó su prestigio durante décadas, pero los desafíos actuales van más allá de esa reputación. Los mercados internacionales demandan productos más específicos y la competencia obliga a ofrecer algo más que volumen. En ese escenario, la cadena comienza a discutir una transformación orientada a agregar valor y fortalecer su posicionamiento.
Ese fue el eje que atravesó la Jornada de Carnes y Granos que se desarrolló en la 138º Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, donde representantes del sector público, la industria y las principales cadenas productivas coincidieron en que el crecimiento dependerá de producir con calidad, trabajar de manera integrada y aprovechar las oportunidades globales. De vender carne a vender calidadUno de los principales consensos fue que la competitividad ya no dependerá solamente de la capacidad productiva, sino también de la posibilidad de diferenciar la carne argentina. En el panel dedicado a la calidad y la tipificación, referentes de la industria y del Gobierno plantearon la necesidad de construir un “idioma común” entre productores y frigoríficos.
Los detalles
La tipificación apareció como una herramienta central para responder a las nuevas exigencias del comercio internacional. Carlos Riusech, vicepresidente del Consorcio ABC, destacó que la uniformidad es una de las principales demandas del mercado externo y señaló la creciente importancia del marbling o marmoleo en distintos destinos. Según explicó, la cadena ya incorpora muchos de esos estándares y atraviesa una etapa de mayor precisión para ganar presencia y diferenciación en el mundo.
En tanto, Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la SAGyP, sostuvo que se trata de una discusión estratégica que no debe postergarse y remarcó que avanzar en esa agenda beneficiará a toda la cadena. Tres cadenas frente a un nuevo escenarioEn otra de las mesas de la jornada, el análisis se amplió hacia las perspectivas de las cadenas bovina, porcina y aviar. Allí, especialistas y representantes de cada actividad compartieron su visión sobre los próximos años.
Tras una presentación del consultor australiano Simon Quilty sobre el contexto internacional, Víctor Tonelli señaló que Argentina puede pasar de comercializar carne sin categoría a ofrecer un producto clasificado mediante sistemas de tipificación. También indicó que el país ingresó en un ciclo de retención que podría extenderse entre tres y cinco años, con una recuperación gradual de los volúmenes, menor oferta, precios más altos y un consumo cercano a los 45 kilos por habitante. Desde la Federación Porcina Argentina, Daniel Fenoglio destacó que el contexto internacional abre oportunidades para esa cadena.
Qué dicen los expertos
Recordó que la actividad crece sostenidamente desde hace dos décadas y consideró que el cerdo puede complementar a la carne vacuna gracias a su menor precio relativo. Por su parte, Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, afirmó que el desafío pasa por ganar eficiencia y ampliar la capacidad de las granjas para acompañar el crecimiento exportador. Los frigoríficos y las plantas están actualizados, señaló, pero las granjas se encuentran saturadas.
Una agenda compartida para crecerMás allá de las particularidades de cada actividad, el encuentro dejó una conclusión transversal: el futuro dependerá de la capacidad de trabajar de manera articulada. La mayor confianza entre productores, frigoríficos, empresas y organismos públicos aparece como un activo para impulsar una estrategia de largo plazo. En ese camino, la calidad, la tipificación y la diferenciación dejan de ser conceptos técnicos para convertirse en herramientas capaces de responder a mercados más exigentes.
El mensaje de las exposiciones fue coincidente. La oportunidad existe, pero requiere una visión compartida y un proceso de mejora continuo. Riusech definió este momento como “una revolución” y convocó a sostener la apuesta por la calidad, convencido de que el país tiene un futuro promisorio en el sector.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



