
El drama de los venezolanos que vuelven a sus casas destruidas para salvar lo poco que les queda
El sofá cuelga de una cuerda y desciende lentamente desde un cuarto piso agrietado. Abajo, varios vecinos lo esperan con los brazos extendidos para evitar que golpee el suelo. Nadie pierde de vista el edificio. Cada...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El sofá cuelga de una cuerda y desciende lentamente desde un cuarto piso agrietado. Abajo, varios vecinos lo esperan con los brazos extendidos para evitar que golpee el suelo. Nadie pierde de vista el edificio.
Cada minuto dentro de esa estructura dañada implica un riesgo, pero dejar atrás los muebles y los electrodomésticos puede ser aún más devastador. En La Guaira, once días después de los terremotos que sacudieron la costa venezolana, cientos de familias regresan a sus hogares inhabitables para rescatar todo lo que todavía pueda salvarse. La escena se repite una y otra vez.
Los detalles
Sofás suspendidos por cuerdas improvisadas, sillas que bajan desde balcones resquebrajados, refrigeradores transportados entre varias personas y bolsas de ropa apiladas sobre la vereda. Allí donde antes había edificios llenos de vida, hoy quedan fachadas partidas y calles convertidas en depósitos improvisados de los recuerdos que sobrevivieron al desastre. Entre los muebles amontonados aparece Dayali López.
Revisa su teléfono, acomoda las pocas pertenencias que logró recuperar y mira hacia el edificio donde hasta hace unos días vivía con su esposo y sus dos hijos. Cuando le preguntan qué queda dentro de su casa, guarda silencio durante unos segundos antes de responder. “Qué pregunta tan difícil.
Porque en el fondo sé que es un hogar. Mi corazón se queda allí, mi esencia se queda allí, mi anhelo por La Guaira se queda allí, y el amor con el que hemos trabajado tan duro para construir un hogar se queda allí. Eso es lo que nos mantiene adelante...
Qué dicen los expertos
somos fuertes, somos resilientes, y estoy convencida de que vamos a salir adelante". Los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, que golpearon la región el 24 de junio, dejaron un saldo oficial hasta ahora de 3. 342 muertos y miles de personas desplazadas y desaparecidas.
Pero para quienes sobrevivieron, la tragedia no terminó cuando cesaron los temblores. Continúa cada vez que deben atravesar la puerta de un edificio con grietas profundas para intentar recuperar aquello que tardaron años en conseguir. López pasó tres noches durmiendo en la calle después de que su departamento quedara inhabitable.
Desde entonces, la incertidumbre reemplazó cualquier plan. “Durante tres días dormí aquí afuera haciéndome la misma pregunta: ‘¿Qué va a pasar ahora? Esa es la pregunta que todos en La Guaira nos hacemos, porque no todos tenemos a dónde ir".
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





