
El envejecimiento amenaza el Estado del bienestar: solo cuatro de cada diez españoles aportan más en impuestos de lo que reciben a lo largo de su vida
FiscalidadEl envejecimiento amenaza el Estado del bienestar: solo cuatro de cada diez españoles aportan más en impuestos de lo que reciben a lo largo de su vidaEl saldo fiscal se disparará del 1,9% hasta el 9,1% del PIB...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: FiscalidadEl envejecimiento amenaza el Estado del bienestar: solo cuatro de cada diez españoles aportan más en impuestos de lo que reciben a lo largo de su vidaEl saldo fiscal se disparará del 1,9% hasta el 9,1% del PIB en 2050. La rentabilidad de las pensiones roza el 2,6%, frente a un alza de ingresos del 1,4% Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 2 comentariosEl envejecimiento amenaza el Estado del bienestar. Sergio Enríquez-NistalCristina Alonso MadridMadridSEGUIR AUTORAActualizado Miércoles, 1 julio 2026 - 22:38 Audio generado con IAEl Estado del bienestar funciona como un gran pacto entre generaciones: quienes trabajan pagan impuestos y cotizaciones que financian la educación de los niños, la sanidad de todos los ciudadanos o las pensiones de los jubilados.
Pero ese equilibrio empieza a resquebrajarse por el envejecimiento de la población. Y prueba de ello es que solo el 41% de los españoles aporta más al Estado de lo que recibe en prestaciones y servicios públicos a lo largo de su vida, mientras el 59% restante son receptores netos. Una proporción que responde al diseño normal de un modelo redistributivo, pero que se volverá cada vez más difícil de sostener conforme aumente el número de pensionistas y disminuya el peso de la población en edad de trabajar.
Los detalles
Es una de las contundentes conclusiones del informe Las transferencias intergeneracionales y el reto demográfico, elaborado por EsadeEcPol, que analiza cómo se distribuyen los impuestos y las prestaciones entre generaciones y alerta de que el envejecimiento multiplicará las tensiones financieras del sistema si no se acometen reformas. En base a la metodología de las Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA), los autores calculan el "saldo fiscal asignable por edad", que estima la diferencia, a cada edad, entre los impuestos pagados y las prestaciones y servicios públicos recibidos por un individuo. El resultado esboza el recorrido habitual de cualquier ciudadano: durante la infancia y la juventud predominan el gasto en educación, sanidad y apoyo a las familias; en la vida laboral, las cotizaciones y los impuestos superan las prestaciones; y con la jubilación el saldo vuelve a ser negativo por el peso creciente de las pensiones y del gasto sanitario.
Y así, revela que la cifra del 41% esconde enormes diferencias por edad: entre los 25 y los 64 años, el 68% de las personas aporta más al Estado de lo que recibe; en cambio, entre los menores de 25 y los mayores de 65 apenas uno de cada diez es contribuyente neto. Es precisamente esa transferencia de recursos desde la población activa hacia quienes todavía no trabajan o ya se han jubilado la que sostiene el Estado del bienestar. Tanto es así que el saldo fiscal alcanza su máximo alrededor de los 50 años de edad, cuando un trabajador aporta unos 11.
000 euros anuales más de lo que recibe del conjunto del sector público.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





