
Nueva competencia para SpaceX: una startup planea lanzar 100.000 satélites para centros de datos en el espacio
Orbital Compute, una startup de apenas cinco meses de existencia con sede en Los Ángeles, presentó ante la Federal Communications Commission (FCC) un proyecto que aspira a lanzar hasta 100.000 satélites especializados...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Orbital Compute, una startup de apenas cinco meses de existencia con sede en Los Ángeles, presentó ante la Federal Communications Commission (FCC) un proyecto que aspira a lanzar hasta 100. 000 satélites especializados en procesamiento de datos para inteligencia artificial en la órbita terrestre baja. El ambicioso plan, que promete revolucionar la infraestructura digital global, plantea un nuevo escenario de competencia directa para gigantes como SpaceX y Blue Origin.
El objetivo de Orbital Compute es construir una constelación capaz de aportar 10 gigavatios de potencia informática, una cifra que iguala la totalidad de la capacidad eléctrica añadida a la red de Estados Unidos durante el último año. Según la compañía, instalar centros de datos en el espacio permitiría dejar atrás las limitaciones de tierra y energía que afectan a los operadores tradicionales. El fundador de la startup, Euwyn Poon, es conocido por su trayectoria en el sector tecnológico tras crear la empresa de monopatines eléctricos Spin, más tarde adquirida por Ford.
Los detalles
Tras intentar alquilar GPU de Nvidia en la Tierra y encontrarse con un cuello de botella energético, Poon identificó la electricidad como el verdadero desafío de la inteligencia artificial a gran escala. En sus palabras: “La demanda de procesamiento para IA supera lo que podemos construir en la Tierra: nos faltan energía, terreno y agua. El espacio resuelve los tres problemas.
La luz solar es constante, el enfriamiento es gratuito y no hay vecinos a quienes molestar. Creemos que la próxima generación de centros de datos estará en órbita, no en el desierto“. Cada satélite de Orbital Compute funcionará como un servidor volador de alta densidad, alimentado por un panel solar de 100 kilovatios, y se ubicará en órbitas sincrónicas con el sol para garantizar luz continua.
El hardware aprovechará el frío extremo del vacío espacial para disipar el calor, evitando así el uso de millones de litros de agua como ocurre en los centros terrestres. Obstáculos técnicos y escepticismo en la industriaEl plan de Orbital Compute enfrenta críticas y desafíos propios del entorno espacial. La disipación del calor en el vacío, donde no existe aire, depende exclusivamente de la radiación, un proceso más lento que los métodos terrestres.
Qué dicen los expertos
Además, la radiación espacial puede dañar los chips electrónicos, y la perspectiva de lanzar miles de objetos de dos toneladas genera preocupación por el aumento de basura espacial. Incluso figuras destacadas del sector tecnológico, como Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, han calificado la idea de los centros de datos orbitales como “ridícula”. A pesar del escepticismo, la industria observa el movimiento de capital: Orbital Compute cerró recientemente una ronda de financiación pre-semilla de 5 millones de dólares para avanzar en el desarrollo de su tecnología.
Mientras tanto, empresas como SpaceX y Blue Origin también exploran estrategias en el campo del procesamiento orbital, confiando en que los nuevos cohetes pesados, como el Starship, reducirán los costes de lanzamiento de satélites a gran escala. Primeros pasos y próximos hitosLejos de quedarse en la teoría, Orbital Compute planea lanzar el próximo año una carga experimental con una sola GPU a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, con el objetivo de probar la resistencia de los chips Nvidia ante la radiación espacial. Si el experimento resulta exitoso, el primer satélite operativo a gran escala, denominado Orbital-1, estaría listo para su lanzamiento en 2028.
La propuesta de Orbital Compute marca el inicio de una nueva etapa en la competencia por el dominio de la inteligencia artificial, situando el desarrollo tecnológico y la infraestructura digital en el espacio exterior como el próximo gran escenario de innovación y disputa empresarial. La respuesta de los gigantes del sector y los avances en los próximos años determinarán el alcance real de este ambicioso proyecto.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





