El erotismo de la camisa abierta de Joan Manuel Serrat
El erotismo de la camisa abierta de Joan Manuel SerratTal y como éramosProvocación, horterada o simple necesidad de pasar menos calorJoan Manuel Serrat se desabotonó la camisa en los setentaCover/Getty Images Ignacio...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El erotismo de la camisa abierta de Joan Manuel SerratTal y como éramosProvocación, horterada o simple necesidad de pasar menos calorJoan Manuel Serrat se desabotonó la camisa en los setentaCover/Getty Images Ignacio Vidal-Folch 12/07/2026 06:34 Cunde la alarma –la comprendemos, comprendemos esa alarma, ¡pero no la compartimos! – ante el regreso de cierta tendencia vestimentaria masculina: la camisa desabrochada. Entiéndase: desabotonada más allá de lo que suele considerarse no ya formal sino directamente decoroso.
Estamos hablando de soltar no un botón, ni dos botones ni tres… ¡sino hasta el ombligo, y más allá! “¿Pero esos hombres qué pretenden desabotonándose? ” –se pregunta el Savonarola de turno.
Los detalles
— “¿Esta moda no es una horterada, un signo algo rijoso, incluso ofensivo? ¿No denota una masculinidad algo rancia? ”Cunde la alarma ante el regreso de cierta tendencia vestimentaria masculina: la camisa desabrochadaOtros, en cambio, le critican al desabotonado precisamente que ostente una masculinidad dudosa, incierta, ya que tradicionalmente los juegos de mostrar, insinuar, ocultar y realzar los propios atributos físicos estaban reservados a las mujeres.
¿Es cosa de machirulos o de mariquitas? ¡Este asunto es realmente muy complejo! Una camisa es una prenda que por definición lleva botones, y la función de los botones es exactamente insertarse en los ojales con el objetivo de cubrir perfectamente la piel del pecho y del vientre.
Por consiguiente, llevarla radicalmente abierta indica cierto desdén por los botones, por las botonaduras, por los cierres, por los ocultamientos y por las convenciones; declara cierto inconformismo con lo dado; eso, para empezar. Joan Manuel Serrat se desabotonó la camisa en los setentaCover/Getty ImagesPara continuar, ese desabotonarse indica una voluntad de sugestión, o por lo menos una insinuación y hasta ofrecimiento –el paso siguiente a ver es tocar– de carácter eminentemente sensual. Quizá lo que inquieta y levemente escandaliza en ese hombre que te encuentras con la camisa desabotonada hasta el ombligo como si tal cosa es que tradicionalmente la coquetería vestimentaria estaba reservada a las mujeres.
Aunque no es una tradición que se remonte muchos siglos atrás. Sabemos que hasta épocas relativamente recientes incluso los militares en campaña –y no hay situación más viril que los hombres en combate físico-- lucían coloridos uniformes con toda clase de ornamentos y sus oficiales se maquillaban para comparecer ante sus tropas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





