
El gimnasio de los rotos (pero no vencidos) de Karabaj: "Lo más difícil fue cuando dieron la orden de retirarse del frente"
CRÓNICAEl gimnasio de los rotos (pero no vencidos) de Karabaj: "Lo más difícil fue cuando dieron la orden de retirarse del frente"Shahen perdió las piernas en la guerra de los 44 días, pero dice que lo más duro no fue...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: CRÓNICAEl gimnasio de los rotos (pero no vencidos) de Karabaj: "Lo más difícil fue cuando dieron la orden de retirarse del frente"Shahen perdió las piernas en la guerra de los 44 días, pero dice que lo más duro no fue la amputación, sino la orden de abandonar el frente. Como otros veteranos armenios, vive la caída de Karabaj no solo como una derrota militar, sino como una herida familiar, nacional y casi física Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarShahen, retratado en el gimnasio Legends de Erevan. Xavier ColásXavier Colás Ereván (Armenia)Ereván (Armenia)Actualizado Miércoles, 8 julio 2026 - 00:16Shahen tiene 25 años, el pelo y los ojos negros y dos piernas ortopédicas que brillan como una medalla de guerra y le recuerdan que casi muere.
Las piernas con las que nació se quedaron en Karabaj, una región montañosa engarzada entre Armenia y Azerbaiyán que con la agonía y muerte de la URSS se convirtió en territorio en disputa, el escenario de una guerra con frecuencia olvidada que se ha tragado más de 20. 000 vidas y ha dejado a un millón de personas lejos de sus casas. 400 kilómetros cuadrados de montañas, bosques, gargantas y aldeas encajadas en el Cáucaso Menor.
Los detalles
En zonas como Karin Tak hay un suelo rocoso, erosionado por el agua y la historia. Hay desfiladeros perfectos para emboscadas y pueblos apartados donde ha corrido la sangre. En esa encrucijada la juventud de Shahen se rasgó durante la guerra que en 2020 libró su país contra Azerbaiyán durante 44 días.
Un todo o nada a muerte por este enclave que los armenios llaman Artsaj. «Llevaba dos años sirviendo en el ejército, casi me tocaba irme a casa y empezó la guerra», dice con una sonrisa que apenas asoma. Su familia está vinculada a Karabaj: «Mi hermano sirvió allí, fue voluntario.
Después fue mi padre». Ahora Shahen es un campeón paralímpico. Recuerda el miedo y el estruendo de la guerra, pero «lo más difícil fue cuando dieron la orden de retirarse de la línea del frente».
Qué dicen los expertos
«Karabaj» significa algo parecido a «jardín negro». Ha sido una guerra por una montaña que también era un balcón, porque quien domina la localidad que hay en lo alto tiene a tiro la capital del enclave: Stepanakert para los armenios, Khankendi para los azeríes. El conflicto ha moldeado a generaciones: en los años 70 y primeros 80, Karabaj seguía siendo una región de mayoría armenia dentro de Azerbaiyán, pero a finales de los 80, cuando Moscú empezó a perder el control sobre sus contornos, los armenios de Karabaj exigieron la unión con Armenia y la respuesta fue una espiral de tensión, expulsiones y guerra abierta hasta 1994.
Esa primera guerra terminó con victoria armenia: los armenios controlaron Nagorno Karabaj y también varios distritos azeríes alrededor, lo que provocó el desplazamiento masivo de población azerí.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





