
El "gran dolor de cabeza" de los festivales en 2026: "Se ha tratado de criminalizarnos"
Javier HerreroMadrid, 7 jul (EFE).- Mientras el ecosistema de festivales en Espa a sigue redimension ndose con la cancelaci n de m ltiples citas por falta de p blico, "el gran dolor de cabeza" que otros muchos...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Javier HerreroMadrid, 7 jul (EFE). - Mientras el ecosistema de festivales en Espa a sigue redimension ndose con la cancelaci n de m ltiples citas por falta de p blico, "el gran dolor de cabeza" que otros muchos promotores denuncian es otro: la "falta de seguridad jur dica" que les ampare ante el cada vez m s arduo debate entre m sica y descanso vecinal. "Hemos vivido situaciones donde se ha tratado de criminalizarnos sin ning n razonamiento", lamenta a EFE Javier Arnaiz, director de Mad Cool, que arranca este mi rcoles una nueva edici n habi ndose convertido en uno de los grandes afectados por esta pol mica: la fiscal a pide dos a os de c rcel para l por un presunto delito contra el medio ambiente.
Se trata de una medida extrema y muy inusual hasta ahora, pero ilustra un giro de tim n por parte de los poderes y administraciones p blicas, por ejemplo ayuntamientos que, tras una larga etapa en la que abrazaron y replicaron el modelo (no hay pueblo sin su propio festival), han pasado a limitar sobremanera las condiciones para su celebraci n, sobre todo los decibelios. " a pocos metros del escenario se ha convertido en la comidilla viral de numerosos eventos recientes, v ase las ltimas Fiestas de San Isidro de Madrid, donde la limitaci n est en los 90 decibelios. Basta una sencilla prueba dom stica para comprobar lo f cil que es superar ese umbral.
Los detalles
El caso m s paradigm tico, con artistas como Leire Mart nez o Silo quej ndose desde el escenario, se vivi hace semanas en el asentado Festival de Les Arts en Valencia, que cancel su segunda jornada ante la incapacidad para conciliar las peticiones del p blico con una sentencia previa que condenaba al Ayuntamiento de la ciudad tras las quejas de los vecinos por este tipo de espect culos. "Para nosotros, Les Arts siempre ha sido una cita cultural integrada en la ciudad, no un evento ajeno a ella. Por eso creemos que lo importante ahora no es quedarnos en la cancelaci n, sino abrir una conversaci n m s amplia sobre c mo las ciudades quieren convivir con la cultura en vivo.
Si queremos festivales urbanos, necesitamos un modelo planificado, con reglas claras y condiciones reales para que la actividad cultural pueda desarrollarse con garant as", reflexionan para EFE desde esta cita levantina. Parece claro que la firme y triunfante oposici n vecinal en torno a la activaci n del estadio Santiago Bernab u como centro habitual de conciertos en 2024 supuso un antes y un despu s, unido a la multiplicaci n de la oferta musical en los ltimos a os, aunque el sector se ala otros muchos motivos para el cambio de aires. "La tensi n con la ciudadan a no se explica solo por la multiplicaci n de festivales, aunque eso ha influido.
Tambi n ha crecido la ocupaci n del espacio urbano por eventos, la presi n tur stica, la sensibilidad social hacia el ruido y la exigencia vecinal de descanso", apunta a EFE Pascual Egea, presidente de la Asociaci n de Promotores Musicales (APM). Reconoce a continuaci n "que las molestias existen y que no pueden despacharse como un da o colateral inevitable", una posici n con la que todos parecen alineados. "Eso hay que escucharlo.
Qué dicen los expertos
Pero el error ser a plantear el debate como si fuera vecinos contra cultura", afirman desde Les Arts. "Desde Mad Cool siempre hemos escuchado las preocupaciones de los vecinos y hemos trabajado para reducir al m ximo el impacto. Entendemos que un evento de estas caracter sticas debe convivir con su entorno", defiende Arnaiz, cuyo festival decidi por ejemplo reducir horarios, optimizar los sistemas de sonido con tecnolog a cardioide que lo redirige mejor o invertir m s de medio mill n de su presupuesto a reforzar la ampliaci n del transporte p blico.
Desde APM reconocen que casos como estos festivales demuestran que "hay territorios donde ahora mismo es m s dif cil trabajar, sobre todo donde confluyen recintos pr ximos a zonas residenciales, ordenanzas estrictas, presi n vecinal y judicializaci n". A menudo tambi n luchas entre administraciones p blicas de diferente signo. "Puedes tener licencia, inversi n hecha y programaci n cerrada, y aun as encontrarte con cambios de criterio, sentencias o limitaciones que hacen inviable la experiencia musical", lamenta Egea, que vuelve por ello a su gran caballo de batalla, la inseguridad normativa.
"No hablamos de pedir una barra libre ac stica, sino de contar con reglas claras, homog neas y aplicables con previsibilidad antes de asumir compromisos", dice. Para los responsables de Les Arts, "la cultura no deber a estar permanentemente en situaci n de provisionalidad". "Si una ciudad quiere ser culturalmente activa, tiene que crear las condiciones para que esa actividad exista y conviva bien con su entorno", reclaman.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




