
El hallazgo de una pelota de hule revela la importancia histórica del juego en mesoamérica: enlaza mitos, poder y comunidad
El hallazgo de una pelota de hule de más de 3,500 años, procedente de El Manatí, Veracruz, y ahora exhibida en el Museo de la Grandeza Teotihuacana en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, revela la profundidad y...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El hallazgo de una pelota de hule de más de 3,500 años, procedente de El Manatí, Veracruz, y ahora exhibida en el Museo de la Grandeza Teotihuacana en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, revela la profundidad y vigencia del juego de pelota en Mesoamérica. Más que un deporte ancestral, esta práctica constituye una expresión de cosmovisión, poder y vínculos comunitarios, como muestra la exposición Nace una pelota, presentada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en junio en la estación Zócalo/Tenochtitlan del Metro de la Ciudad de México. A más de tres milenios de los primeros testimonios, la tradición del juego de pelota sigue activa.
Este año, el INAH organiza recorridos y demostraciones en sitios como Cantona, Puebla, y Xochicalco, Morelos, además de exposiciones en museos de Hidalgo, Oaxaca, Nuevo León y Michoacán. En la agenda cultural del Mundial Social 2026, el juego de pelota ocupa un lugar central para reconocer el patrimonio vivo de México. El juego de pelota: rito, mito y poder políticoLa presencia del juego de pelota en los relatos míticos de la región subraya su función como espacio de contacto entre lo humano y lo sobrenatural.
Los detalles
El Popol Vuh narra cómo el sonido de la pelota en la cancha alcanza el Xibalbá, enfureciendo a los señores del inframundo y motivando el descenso de los gemelos Hunahpú y Xbalanqué. En la tradición nahua, los Anales de Cuauhtitlan recogen el episodio donde Huémac, gobernante de Tollan, vence a los tlaloques y desencadena una sequía, al rechazar el maíz y exigir riquezas. Ambas historias muestran que el juego era también escenario de negociación con las divinidades, con consecuencias sobre la vida de los pueblos.
El mito mexica ubica al juego de pelota en el corazón de la fundación de México-Tenochtitlan. Según la tradición, Huitzilopochtli dispuso primero un teotlachco y un tzompantli en Coatepec, donde se enfrentó a Coyolxauhqui y los Centzonhuitznáhuah: la disposición arquitectónica del Templo Mayor y el Teotlachco reproduce este episodio, como ha documentado la arqueóloga Lorena Vázquez Vallín, del Programa de Arqueología Urbana del INAH. Las investigaciones arqueológicas confirman la existencia de al menos dos juegos de pelota en el recinto sagrado de Tenochtitlan, identificados mediante los trabajos de Vázquez Vallín y registros históricos de fray Bernardino de Sahagún.
El Teotlachco, alineado con el templo de Huitzilopochtli, y el Tezcatlachco, aún no localizado. Moctezuma Xocoyotzin practicaba el juego y lo mostró a Hernán Cortés, según crónicas de fray Juan de Torquemada. El partido entre Axayácatl y el señor de Xochimilco, en el que apostaron territorios, ilustra cómo el juego se convirtió en espacio de disputa política entre élites.
Qué dicen los expertos
Canchas, variantes y permanenciaLas canchas de juego de pelota variaron en dimensiones, forma y reglas. En el Tajín, Veracruz, los relieves muestran jugadores, sacerdotes, sacrificios y deidades. Cantona, Puebla, cuenta con 27 canchas identificadas; Chichén Itzá, en Yucatán, alberga 13, entre ellas la mayor conocida en Mesoamérica: 168 metros de largo y 70 de ancho, con muros de ocho metros de altura.
En 2024 se excavó de forma integral el juego de pelota preclásico de Chichán Panadero, Yucatán, fechado entre 800 y 300 a. En marzo de 2026, arqueólogos localizaron un marcador rústico en Toluquilla, Querétaro, asociado a una etapa constructiva anterior. Toniná, Chiapas, reabrió su cancha principal en 2025.
Estas cifras y hallazgos documentan la diversidad y continuidad regional. El Museo Nacional de Antropología inaugura este 25 de julio la exposición “Tlachtli. Espacios del juego sagrado”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



