
El hombre y la mujer de 78 años que se han convertido en tatarabuelos en Sabadell: “Nos hace muy felices tener una familia tan grande”
Con el paso del tiempo, las estadísticas demográficas apuntan en una misma dirección: menos nacimientos, familias más pequeñas y un progresivo envejecimiento de la población. Sin embargo, de vez en cuando aparecen...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Con el paso del tiempo, las estadísticas demográficas apuntan en una misma dirección: menos nacimientos, familias más pequeñas y un progresivo envejecimiento de la población. Sin embargo, de vez en cuando aparecen historias que parecen moverse en sentido contrario. Es el caso de Cándido Clavell y Ana Fuentes, una pareja de Sabadell cuya familia ha llegado a reunir cinco generaciones vivas, convirtiéndose en un ejemplo poco habitual dentro de la realidad social actual.
El matrimonio volvió a ser noticia décadas después de haberlo sido por la precocidad con la que formaron su familia. Según una entrevista publicada en el Diari de Sabadell, ahora, con 78 y 77 años, regresan convertidos en tatarabuelos y con un árbol genealógico que no ha dejado de crecer con el paso de los años. Una familia que empezó muy prontoLa historia de esta familia está marcada desde el inicio por la juventud.
Los detalles
Cándido y Ana tuvieron cuatro hijos siendo muy jóvenes —Sandra, Karina, Rober y Noemí—, lo que provocó que las siguientes generaciones llegaran también de forma temprana. Esa cadena acelerada ha hecho que, en algunos casos, las edades entre hijos, nietos y bisnietos prácticamente se solapen, creando una estructura familiar poco habitual. Ana recuerda cómo se fue formando esa realidad tan particular: “Con solo 19 años tuve a mi primera hija.
Y ella aún se adelantó más, a los 16”. Esa sucesión de maternidades tempranas ha dado lugar a diferencias de edad muy reducidas entre generaciones, algo que hoy resulta cada vez menos frecuente. La propia dinámica familiar ha generado escenas poco habituales.
En una de las ramas del árbol familiar, la diferencia de edad entre tía y sobrina llegó a ser de apenas seis meses, lo que hizo que crecieran prácticamente como si fueran hermanas. “Como se llevaban meses de diferencia, les daba el pecho a las dos”, recuerda Ana, en referencia a su hija y a su nieta. A lo largo de los años, la familia ha crecido hasta contar con seis nietos, cinco bisnietos y una tataranieta, Triana.
Qué dicen los expertos
En total, cinco generaciones siguen vivas al mismo tiempo dentro del mismo árbol familiar, una situación excepcional en el contexto demográfico actual. Un hogar que se mantiene unidoMás allá de las cifras, Cándido y Ana destacan sobre todo la unión y el mantenimiento del vínculo familiar. Cada sábado, su casa se convierte en un punto de encuentro donde se reúnen hijos, nietos, bisnietos y la pequeña tataranieta.
Un hábito que han mantenido durante años y que consideran clave para sostener la unión entre generaciones. “Nos hace muy felices y muy orgullosos tener una familia tan grande. Quien quiere a su familia, se quiere a sí mismo”, afirma Cándido durante la entrevista.
Sus palabras resumen una forma de entender la vida en la que la familia ocupa el centro de todo. Este caso contrasta con la tendencia demográfica de Sabadell, donde la natalidad ha caído hasta mínimos históricos en los últimos años. En 2024 se registraron 1.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





