
EL MUNDO en el corazón de la tragedia venezolana: "Estamos sumidos en ruinas y desesperación. Ahí está mi nieta de cinco años tapiada"
TerremotosEL MUNDO en el corazón de la tragedia venezolana: "Estamos sumidos en ruinas y desesperación. Ahí está mi nieta de cinco años tapiada"Crece la indignación entre los afectados por la lentitud y la falta de...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. TerremotosEL MUNDO en el corazón de la tragedia venezolana: "Estamos sumidos en ruinas y desesperación. Ahí está mi nieta de cinco años tapiada"Crece la indignación entre los afectados por la lentitud y la falta de medios en el rescate de los atrapados en la costera La Guaira Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarUna mujer trata de buscar sus pertenencias entre las ruinas de un edificio en Catia La Mar, La Guaira, en Venezuela. FEDERICO PARRAAFPLeanyer Rojas Catia La Mar, La GuairaD.
LozanoCatia La Mar, La GuairaActualizado Viernes, 26 junio 2026 - 08:56Directo Última hora de los terremotos en Venezuela Tragedia Dos terremotos salvajes dejan 235 muertos, entre ellos dos españoles, en una Venezuela derruida por el chavismo: "Rescatamos a la gente con las uñas, aquí no ha llegado nadie" Primero el pánico, luego la desolación y después el desamparo. Habitantes de La Guaira, estado costero destruido por la naturaleza por segunda vez en apenas 27 años, clamaron durante todo el jueves para que llegase ayuda desde la capital y el resto del país, ya que ciudadanos, voluntarios, algunos policías y bomberos, sin herramientas y máquinas adecuadas, no se daban a basto para rescatar a las cientos de personas atrapadas en los edificios. Como si se tratara de una reedición caribeña de la trágica riada de Valencia, entre los cientos de voluntarios que comenzaron a desembarcar desde Caracas surgió un eslogan, que muy pronto se hizo popular: "Donde falta gobierno, (lo que) sobra es pueblo", tan parecido al grito valenciano, convertido en lema de rabia, de "sólo el pueblo salva al pueblo".
Los detalles
"¡Ahí está mi nieta con cinco años, tapiada", clamó el abuelo a la carrera en Catia La Mar para llamar la atención de los recién llegados. No se trataba, ni mucho menos, de un caso aislado. "Siempre he votado por este gobierno y una cisterna (camión de bomberos) pueden enviar para que los tapiados no mueran asfixiados", se quejaba angustiado, con el temor de que el incendio que comenzaba devorase los restos de la estructura que fue una vivienda.
"Hemos venido a buscar a una familiar y gracias a Dios la hemos encontrado. Ella vivía en Los Cocos, por Caribe. Se cayeron dos bloques enteros pero el de ella se quedó por la mitad y pudieron salir vivas", se congratuló Joel Parra, de 28 años, que se había desplazado desde la capital para la operación rescate.
La dimensión de la destrucción es tal que las propias víctimas se sorprenden cuando se desplazan desde sus zonas hacia otros lados del litoral. A la espera de las mismas fuerzas del Estado, cadáveres permanecían en el suelo, tapado cada uno como buenamente se podía, ya fuera con un cartón, sábanas o trapos. "Lo primero que me impactó fue el nivel de la destrucción, la zona está resumida a ruinas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





