
El nuevo lujo silencioso: agua propia y lagunas artificiales, el sueño de las clases altas
La imagen de barrios privados con lagunas artificiales y sistemas de almacenamiento de agua se multiplica en distintas regiones de Argentina. La búsqueda de vivir cerca del agua, aunque sea artificial, ganó protagonismo...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La imagen de barrios privados con lagunas artificiales y sistemas de almacenamiento de agua se multiplica en distintas regiones de Argentina. La búsqueda de vivir cerca del agua, aunque sea artificial, ganó protagonismo en el desarrollo urbano. Mientras tanto, el agua adquiere una nueva dimensión como recurso estratégico y de consumo, tanto en el país como a nivel internacional.
Gonzalo Meschengieser, director ejecutivo de la Cámara Argentina del Agua y médico sanitarista, describió en Infobae en Vivo el cambio en la percepción del agua como un “deseo silencioso”. Señaló que históricamente las clases con mayor poder adquisitivo anticiparon la escasez de recursos y buscaron asegurarse agua para su uso personal. La disponibilidad y la calidad del agua varían notablemente según la zona geográfica, el acceso a operadores reconocidos y la existencia de tecnologías de purificación.
Los detalles
El fenómeno impacta en la vida cotidiana y expone desigualdades que afectan a millones de personas. El agua se convirtió en un bien codiciado y su gestión enfrenta desafíos ambientales, sociales y legales. La exportación de agua virtual, la tendencia hacia aguas premium y la aparición de tecnologías domésticas de purificación reflejan cambios profundos en el mercado y en los hábitos de consumo.
Barrios privados y urbanizaciones crecen en torno a lagunas artificiales y sistemas propios de captación y almacenamiento. El agua se suma así a la lista de objetos de estatus, como sucedió antes con marcas de lujo. El mercado mundial observa un aumento en el consumo de agua, mientras decae la demanda de bebidas alcohólicas y gaseosas.
El cambio cultural hacia la vida sana y normativas como la ley de alcohol cero impulsan esta tendencia, según Meschengieser. Calidad, acceso y diferencias en el abastecimientoLa calidad del agua en Argentina depende del lugar de residencia y del operador responsable. Meschengieser afirmó que “hay una gran inequidad en cuanto al acceso al agua en Argentina”.
Qué dicen los expertos
En zonas con presencia de arsénico, nitratos y metales pesados, la calidad desciende, pero en regiones con operadoras reconocidas, como Aguas Cordobesas o AySA, el agua suele ser apta para consumo. El especialista explicó la diferencia entre tipos de agua de consumo: agua de mesa, agua mineralizada, agua mineral y spring water. La última proviene de manantiales y no recibe procesamiento.
Meschengieser recomendó el uso de envases de vidrio para evitar la contaminación por microplásticos y resaltó que “la tendencia es ir hacia aguas en envase de vidrio”. La proliferación de sistemas domésticos de purificación responde a la inquietud por la calidad del agua. Sin embargo, Meschengieser advirtió que “los purificadores son buenos para sacar el olor y el gusto a cloro, pero no eliminan los contaminantes más peligrosos para la salud, como el arsénico o los nitratos”.
El agua como objeto de estatus y bien de exportaciónLa valorización del agua trascendió las fronteras. Meschengieser ilustró que “en Medio Oriente, un artículo de lujo es traerse agua congelada de Islandia”, mientras que “tener tu marca de agua es como tener tu marca de vino”. El fenómeno se replica en mercados internacionales, donde el agua premium representa un símbolo de pertenencia y distinción.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





