
El periplo de un migrante venezolano para encontrar a los suyos vivos o muertos
Magda Gibelli S nchezTanaguarena (Venezuela), 3 jul (EFE).- Una videollamada desde Colombia conectaba a Eduar Vel zquez, de 24 a os, con la fiesta infantil donde estaban su madre, su hijo y otros 28 integrantes de su...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Magda Gibelli S nchezTanaguarena (Venezuela), 3 jul (EFE). - Una videollamada desde Colombia conectaba a Eduar Vel zquez, de 24 a os, con la fiesta infantil donde estaban su madre, su hijo y otros 28 integrantes de su familia el pasado 24 de junio, cuando, de pronto, un doble terremoto sacudi Venezuela. Eduar vio, a trav s de la pantalla de su tel fono, a su mam correr desesperada para proteger al peque o Massimo; esa fue su ltima comunicaci n.
Sin entender a n lo que ocurr a, Eduar empez a llamar con insistencia al tel fono de su madre y al del resto de sus familiares, pero nadie contest . "Era una fiesta infantil y en esa fiesta infantil hab a 12 ni os y una beb reci n nacida de cuatro meses, junto a su mam y hab a aproximadamente 15 adultos", cont Eduar a EFE. Sin electricidad ni se al telef nica, el padre de Eduar, quien no estaba en el cumplea os, y Estefan a, la madre de su hijo, lograron llegar a pie al complejo residencial.
Los detalles
"Aqu estoy, estoy con ustedes", se escuchaba gritar a Estefan a en el video que le envi a Eduar, donde se observaban escombros y humo. Fue ella quien le confirm a Eduar que tres de los cuatro edificios del conjunto residencial Caribe, ubicado en la parroquia de Caraballeda, en el estado La Guaira, se hab an desplomado. En una de esas torres de 12 pisos, que en total sumaban 416 apartamentos, estaba el peque o Massimo.
"El edificio est tapeado, hundido, no s qu hacer", le escribi , y luego recorri albergues y hospitales, sin noticias. Ante este panorama, el colapso de las comunicaciones y el cierre por da os del Aeropuerto Internacional Sim n Bol var de Maiquet a, Eduar emprendi el mismo viernes un viaje por v a terrestre desde la ciudad de Pereira, Colombia, vecina de Venezuela. Unas 20 horas despu s, Eduar lleg a Caracas tras recorrer 819 kil metros por carretera, sorteando los controles de seguridad y la escasez de gasolina en algunos estados.
"Nos pararon en aproximadamente 15 alcabalas (controles militares) y en las 15 nos quitaron dinero para poder pasar, e incluso en algunas nos hicieron bajar; no nos quer an dejar ir r pido (... ) aunque les dij ramos que bamos al desastre que ocurri en La Guaira", denunci . Adem s, explic que, en el control de Capacho, en el estado T chira (oeste de Venezuela), tuvieron que entregar algunos de los insumos que tra an con ellos.
Qué dicen los expertos
"Ellos (los militares) esperaban que les mostr ramos nuestro sufrimiento para dejarnos ir", agreg . D a y noche, pese a la falta de comida, herramientas y experiencia, con pocas horas de sue o, rodeados por escombros, basura y al intenso olor de los cuerpos en descomposici n, los familiares de algunos de los cientos de desaparecidos en este lugar siguen la b squeda. "Yo no me voy a ir de aqu hasta que esto quede limpio y toda la gente que tenga sus familiares aqu pueda darles santa sepultura", expres Juan Andrade, de 27 a os, quien perdi a seis integrantes de su familia en este edificio.
Junto al nombre del conjunto residencial Caribe, justo en la entrada, los familiares de los desaparecidos escribieron con espray la frase: "No se demuele", pese a la dificultad para recuperar a los muertos, la mayor a se niega a resignarse, y a aceptar la recomendaci n de los socorristas. All , un hombre sin identificar permanece desde hace dos d as en el sexto piso de la torre D, una estructura casi completamente destruida por el terremoto. A pesar de las advertencias, el sujeto ingres al edificio y gritaba por la ventana que no piensa salir, asegurando que quiere morir all .
Mientras tanto, otro vecino que apoya en las operaciones de rescate repite una y otra vez que escucha voces dentro del edificio en el que murieron diez integrantes de su familia. Por su parte, Andrade estuvo durante ocho d as sin cambiarse de ropa, pese a haber sacado cuerpos sin vida del lugar. Sin experiencia y con el apoyo de mineros procedentes del sur de Venezuela, estos familiares lograron lo que los rescatistas dijeron que ser a imposible: abrir numerosos agujeros en la gruesa placa que cubre por completo el resto de las ruinas, y han comenzado a descender en medio de los escombros con una sola esperanza, la de encontrar a sus allegados.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





