
El plan que levantó el veto a la reproducción asistida a las mujeres solas o lesbianas en la pública: “Era una demanda social”
La cigüeña que trajo al mundo a la pequeña Roma Blum, de dos años y medio, no vino de París. Vino del laboratorio. En concreto, de la unidad de reproducción asistida del Hospital Sant Pau y la Fundación Puigvert. Su...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La cigüeña que trajo al mundo a la pequeña Roma Blum, de dos años y medio, no vino de París. Vino del laboratorio. En concreto, de la unidad de reproducción asistida del Hospital Sant Pau y la Fundación Puigvert.
Su madre, Victoria Blum, de 41 años, tenía 37 cuando tomó la decisión de tener un bebé sola. Le llevó tiempo y algún quebradero de cabeza, pero tras cuatro intentos de inseminación artificial y dos fecundaciones in vitro (FIV), llegó Roma. La pequeña es una más de ese millar de niños que han nacido en la última década en el centro gracias a un plan pionero que puso en marcha Cataluña en 2016 para abrir el programa público de reproducción asistida a mujeres sin pareja masculina.
Antes de esa fecha, las mujeres solas y parejas lesbianas que querían ser madres tenían que recurrir a la sanidad privada. “Es un servicio muy necesario. No sé si hubiese podido hacerme cargo de tantos intentos en la privada”, reflexiona ahora Blum.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





