
El Prado desempolva la obra costumbrista del pintor Valeriano Bécquer
Madrid, 13 jul (EFE).- El Museo del Prado rescata al pintor sevillano Valeriano Domínguez Bécquer con la exposición de ‘Los Cuadros de costumbres’, que reúne por primera vez los ocho cuadros que realizó como parte de un...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Madrid, 13 jul (EFE). - El Museo del Prado rescata al pintor sevillano Valeriano Domínguez Bécquer con la exposición de ‘Los Cuadros de costumbres’, que reúne por primera vez los ocho cuadros que realizó como parte de un encargo para antiguo Museo de la Trinidad, de Madrid. Hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, Valeriano (1834-1870) recibió en 1865 del Ministerio de Fomento el encargo de representar las costumbres de las provincias de España con un “conjunto pictórico” destinado al Museo Nacional de Pinturas, conocido como de la Trinidad.
La serie quedó interrumpida por la Revolución de 1868 y por la posterior muerte del pintor, quien solo llegó a realizar los cuadros correspondientes a Soria, Zaragoza y Ávila. Tras el cierre de la Trinidad, los cuadros fueron depositados en el Museo del Prado, quien mantuvo expuesto ‘El baile’, representativo de Soria y que llegó ilustrar un sello de correos. Los demás fueron cedidos a museos provinciales o almacenados en el Prado, por lo que son grades desconocidos.
Ahora, por primera vez, los cuadros salen de los almacenes para una muestra que podrá visitarse hasta el 4 de octubre y que está completada con ilustraciones, grabados y extractos en las cartas que el pintor detallaba sus trabajos. Así, junto a los cuadros de Zaragoza, la exposición recupera la explicación de Valeriano de que “En algunos pueblos de la parte del Moncayo acostumbran la víspera del Santo patrón a salir los mozos en compañía del mayordomo de la hermandad…”. Según el Prado, se trata de “uno de los mejores ejemplos” de la pintura costumbrista del siglo XIX en España “sin parangón en otros museos españoles” no solo por su calidad, sino también “porque la sinceridad y objetividad del pintor” lo convierten en un capítulo fundamental del realismo pictórico en España.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




