
El Salvador, segundo país más dependiente de importaciones alimentarias, según la Mesa por la Soberanía Alimentaria
El Salvador se ha convertido en el segundo país más dependiente de importaciones alimentarias en Centroamérica, solo superado por Panamá. Esta condición, expuesta durante una entrevista en Radio YSUCA, fue advertida por...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El Salvador se ha convertido en el segundo país más dependiente de importaciones alimentarias en Centroamérica, solo superado por Panamá. Esta condición, expuesta durante una entrevista en Radio YSUCA, fue advertida por Adalberto Blanco, representante de la Mesa por la Soberanía Alimentaria. Según el especialista, esta dependencia “implica una supeditación a los precios internacionales de algunos alimentos que nos llegan”, lo que deja al país expuesto tanto a variaciones del mercado global como a fenómenos externos como sequías o conflictos internacionales.
De acuerdo con lo señalado por Blanco, el modelo económico salvadoreño privilegia la compra de alimentos en el extranjero frente al fortalecimiento de la producción local. Esta estructura limita la capacidad del país para controlar sus propios precios y genera una vulnerabilidad creciente ante crisis internacionales o desastres naturales. El fenómeno de El Niño, que ha retrasado el inicio de la época de siembra en varias regiones, ha puesto en evidencia la fragilidad de la seguridad alimentaria nacional.
Los detalles
El censo agropecuario 2025 confirma una reducción drástica en la producción de cultivos esenciales. La producción de maíz cayó de casi 17 millones de quintales a poco más de 11 millones, mientras el frijol pasó de más de 2,5 millones de quintales a menos de un millón. Solo la caña de azúcar incrementó su área cultivada en la última década, mientras el resto de los principales cultivos registra una disminución sostenida, según comentó el representante.
Blanco explicó que esta tendencia responde a varios factores, tales como: El incremento de los costos de los insumos agrícolasLa migración de la población rural hacia las ciudades o el extranjeroCambios en los apoyos estatales (como la sustitución del paquete agrícola por bonos) La falta de incentivos para los productoresLa migración rural ha reducido la disponibilidad de mano de obra, lo que complica aún más la capacidad de mantener la producción nacional ante los retos climáticos. Vulnerabilidad estructural del sector agrícolaLa agricultura salvadoreña enfrenta una vulnerabilidad creciente debido a factores climáticos, altos costos y escasez de mano de obra. Solo el 3% de los cultivos cuenta con acceso a sistemas de riego, de acuerdo con datos mencionados por Blanco.
El resto depende completamente de las lluvias, lo que incrementa el riesgo ante sequías prolongadas como la actual. El fenómeno de El Niño ha provocado retrasos en la siembra y afectaciones en los cultivos, con advertencias de posibles pérdidas superiores al 50% si las condiciones climáticas no mejoran en los próximos días. La persistencia de la sequía y la baja producción incrementan el riesgo de que El Salvador dependa aún más de las importaciones para cubrir la demanda interna.
Qué dicen los expertos
Blanco advirtió que “muchos productos importados son subsidiados en sus países de origen, y eso compite de una manera desleal con la producción nacional”, enfatizó Blanco. Un informe de la FAO estimó que más de 732 mil personas en El Salvador se encontraban en situación de inseguridad alimentaria en 2025. La combinación de baja producción, precios elevados y dependencia del exterior obliga a muchas familias a reducir comidas, vender activos o migrar.
Las reservas de granos básicos en áreas rurales resultan insuficientes para amortiguar una crisis prolongada y la capacidad de almacenamiento no alcanza para compensar la baja producción nacional. El especialista propuso que se requiere asistencia alimentaria directa para las familias más afectadas, la actualización de la canasta básica y una política pública que fomente la producción nacional de alimentos clave. También planteó necesidad de coordinación interinstitucional para pronósticos y manejo de riesgos climáticos, junto con la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y el fortalecimiento del cooperativismo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





