
En la emergencia, alimentar también es salvar vidas
Venezuela vive una tragedia que conmueve a la región y nos obliga a mirar la ayuda humanitaria con más seriedad. Los recientes terremotos que golpearon La Guaira y otras zonas del país han dejado un escenario de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Venezuela vive una tragedia que conmueve a la región y nos obliga a mirar la ayuda humanitaria con más seriedad. Los recientes terremotos que golpearon La Guaira y otras zonas del país han dejado un escenario de devastación, con miles de familias afectadas, infraestructura colapsada y una demanda urgente de atención, refugio, agua, alimentos y servicios de salud. Las cifras siguen variando conforme avanzan las labores de rescate, pero reportes internacionales ya dan cuenta de una crisis humanitaria de gran magnitud, con miles de fallecidos, heridos, personas desaparecidas y familias damnificadas.
Frente a una tragedia así, la solidaridad aparece como una respuesta inmediata y humana. Y además se abren centros de acopio, se organizan colectas, se movilizan voluntarios y muchas personas buscan ayudar desde donde se pueda. Esto es valioso y necesario.
Los detalles
Pero en una catástrofe de esta magnitud, hay algo que no siempre se ve, y es la importancia de la alimentación en situaciones de emergencias. Alimentar en una emergencia no es simplemente entregar comida, es proteger la vida, es evitar que el desastre físico se convierta también en una crisis alimentaria y nutricional más profunda. Cuando ocurre un terremoto, una inundación, un desplazamiento masivo o cualquier evento que interrumpe la vida cotidiana, no solo se destruyen infraestructura.
También se afecta el acceso a alimentos, agua potable, saneamiento y redes de cuidado. UNICEF advierte que, en situaciones de emergencia, los medios de vida se ven afectados y puede perderse el acceso a alimentos en cantidad y calidad adecuada, además los servicios de salud y nutrición pueden interrumpirse y las condiciones de agua, saneamiento e higiene deteriorarse. Por eso, la alimentación debe entenderse como parte central de la respuesta humanitaria.
Sin agua segura, no hay alimentación segura. No basta con donar arroz, fideos, conservas o menestras si las familias no tienen cómo almacenar, preparar o consumir esos alimentos sin riesgo. La falta de agua potable incrementa el riesgo de enfermedades diarreicas agudas, deshidratación e infecciones, especialmente en niños pequeños, personas adultas mayores, gestantes y personas con enfermedades crónicas.
Qué dicen los expertos
En una emergencia, una mala práctica sanitaria puede multiplicar el daño. Tampoco toda donación alimentaria ayuda igual. Hay alimentos que, por más bien intencionados que sean, pueden convertirse en un problema: productos vencidos, envases dañados, latas abolladas u oxidadas, alimentos sin rotulado, productos perecibles sin cadena de frío o comidas preparadas que no pueden garantizar inocuidad.
La guía de atención nutricional en emergencias de UNICEF señala que la selección de alimentos seguros es un punto crítico de la cadena alimentaria, desde el suministro hasta el consumo final, y recomienda rechazar alimentos en descomposición, separar zonas de alimentos de otros tipos de donaciones y evitar almacenar perecibles en áreas destinadas a la preparación de raciones. Esto no significa desalentar la ayuda. Donar con criterio es una forma más responsable de solidaridad.
En una emergencia, se deben priorizar alimentos no perecibles, seguros, correctamente rotulados, fáciles de transportar, almacenar, distribuir y preparar. También productos fortificados cuando corresponda, agua segura, alimentos adecuados para grupos etarios específicos. La ayuda alimentaria no debe improvisarse, debe responder a necesidades reales y a condiciones concretas del territorio afectado.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





