
Estados Unidos e Iberoamérica: pasado compartido, futuro en común
empresasTribunaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos....
6 Temmuz'da SPY (SPY) Yukarı mı Aşağı mı?
Última hora de los mercados: empresasTribunaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordadoEstados Unidos e Iberoamérica: pasado compartido, futuro en común Es momento de construir un vínculo más equilibrado, maduro y beneficioso para ambas partes iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.
Un tren cargado con furgones mercantiles en Ciudad Juárez, Chihuahua (México). Luis Torres (EFE)Nuria Vilanova04 jul 2026 - 05:45CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceEstados Unidos e Iberoamérica comparten algo más que historia. Hace 250 años, España y gran parte de lo que actualmente conocemos como Iberoamérica apoyaron y participaron activamente en el proceso de independencia estadounidense.
Detalles económicos
Hoy, esa confianza permanece intacta, especialmente entre los empresarios. En el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi) no solo reconocemos en Estados Unidos a la mayor economía del mundo. Vemos también un país que inspira y atrae emprendedores, inversores y talento de todos los continentes; y que ha sido refugio de muchos latinoamericanos cuando las situaciones han sido difíciles en su país —y no me refiero solo a Cuba—.
Para Iberoamérica, su influencia no es ajena ni lejana: forma parte de su realidad política, económica, social, cultural y empresarial. Durante décadas se habló de un triángulo atlántico entre América Latina, Estados Unidos y Europa, con España como nodo natural de conexión. Esa lógica sigue vigente, pero el equilibrio ha cambiado por la irrupción de nuevos actores, principalmente China, y por la redefinición de las relaciones con la Unión Europea.
Este escenario obliga a repensar la relación desde una premisa clara: nada de lo que ocurre en Estados Unidos es indiferente para Iberoamérica. Es momento de construir un vínculo más equilibrado, maduro y beneficioso para ambas partes. En su reciente Estrategia de Seguridad Nacional, Estados Unidos sitúa América Latina y el Caribe como una prioridad estratégica para mantener su hegemonía en el hemisferio.
Debemos leer también el lado positivo de esta declaración: Latinoamérica es hoy más importante para Estados Unidos que nunca. Otra cuestión es en qué políticas se traduce ese posicionamiento y cómo responde una región que por primera vez en siglos tiene una mayor capacidad de elección.
Los mercados financieros siguen de cerca el desarrollo mientras los inversores evalúan su probable impacto.



