
Ni la desigualdad ni la inmigración explican el extremismo: el mejor predictor de la radicalización está en el enfrentamiento entre partidos políticos
Durante años, el aumento de la polarización política se ha atribuido al deterioro de las condiciones económicas y sociales. La desigualdad, el desempleo, la pérdida de poder adquisitivo o incluso la inmigración han sido...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Durante años, el aumento de la polarización política se ha atribuido al deterioro de las condiciones económicas y sociales. La desigualdad, el desempleo, la pérdida de poder adquisitivo o incluso la inmigración han sido señalados para justificar el auge de las posiciones extremas. Sin embargo, un estudio publicado en el número 43 de Panorama Social, la revista de ciencias sociales de Funcas, concluye que esta explicación tan habitual no resiste al análisis estadístico y ninguna de esas variables explica la radicalización ideológica de los españoles.
Tras analizar casi cuatro décadas de datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los autores sostienen que el principal motor del extremismo no es económico, sino político: la percepción de que los partidos están cada vez más alejados entre sí. La investigación concluye que ninguno de esos factores económicos o sociales tiene un peso estadísticamente relevante a la hora de predecir la tendencia de una persona a situarse en posiciones más extremas. El factor que realmente impulsa la radicalización es político: la percepción de que los partidos están cada vez más alejados entre sí desde el punto de vista ideológico.
Los detalles
El trabajo, firmado por Mariano Torcal, de la Universitat Pompeu Fabra, y Emily Carty, de la Universidad de Salamanca, analiza información de más de 70. 000 personas recopilada entre 1987 y 2024. Los autores pusieron a prueba el efecto de variables como la desigualdad (medida mediante el índice de Gini), el gasto social, la renta per cápita, el desempleo y el porcentaje de inmigración.
El resultado fue claro: ninguna de ellas ofrece una relación consistente con el aumento del extremismo. Solo el gasto social muestra un efecto muy limitado en uno de los modelos estadísticos, pero desaparece cuando el análisis incorpora otros factores. En cambio, la percepción ciudadana de la distancia ideológica entre los partidos sí aparece como un predictor sólido.
Su coeficiente alcanza el 0,413 y apenas varía aunque se añadan nuevas variables al modelo. En la práctica, esto significa que por cada punto que aumenta la percepción de que los partidos están más enfrentados ideológicamente, el extremismo individual crece 0,413 puntos, un efecto muy superior al de cualquier otro factor analizado. Los autores relacionan este fenómeno con el denominado partisan sorting, un proceso descrito por la literatura científica según el cual, cuando los partidos endurecen su confrontación y marcan más sus diferencias, muchos ciudadanos terminan desplazando también sus propias posiciones hacia los extremos.
Qué dicen los expertos
Hombre, de derechas y religioso: el perfil con mayor tendencia al extremismoEntre las características individuales, la posición ideológica previa es el segundo factor con mayor capacidad para predecir el extremismo, con un coeficiente de 0,119. Los datos muestran que los ciudadanos situados en la derecha son quienes más se han desplazado hacia posiciones extremas durante el periodo analizado. La práctica religiosa intensa, medida como la asistencia a misa varias veces por semana, también aparece como un predictor importante, con un coeficiente de 0,396.
El estudio detecta además importantes diferencias por género. Las mujeres presentan de forma sistemática niveles de extremismo inferiores a los de los hombres, con coeficientes que oscilan entre -0,078 y -0,094 según el modelo empleado. En cambio, el nivel educativo no ofrece un patrón claro.
La educación secundaria superior muestra un efecto positivo en algunos análisis, pero los estudios universitarios no alcanzan una significación estadística relevante cuando se tienen en cuenta el resto de variables. Otro de los resultados rompe con una idea bastante extendida. Una mayor fragmentación del sistema de partidos se asocia con un menor extremismo ciudadano.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





