
Ferran Torres, el héroe que hizo campeona a España: el divorcio de sus padres, la depresión y el tatuaje que cambió su vida
España volvió a tocar el cielo dieciséis años después. El gol que dio la victoria a la Selección el Mundial de 2026 frente a Argentina llevó la firma de Ferran Torres. Un disparo que ya forma parte de la historia del...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: España volvió a tocar el cielo dieciséis años después. El gol que dio la victoria a la Selección el Mundial de 2026 frente a Argentina llevó la firma de Ferran Torres. Un disparo que ya forma parte de la historia del fútbol español y que convirtió al delantero del FC Barcelona en el héroe de toda una generación.
Pero detrás de ese momento de gloria hay mucho más que un futbolista brillante. Hay un niño que aprendió demasiado pronto que la vida también juega partidos difíciles. Ferran nació el 29 de febrero de 2000 en Foios, un pequeño pueblo valenciano donde todos se conocen.
Los detalles
Curiosamente, en casa el fútbol no era una pasión compartida. Su padre, Fernando, electricista municipal, nunca fue un gran aficionado al deporte rey. Quien sí creyó en él desde el principio fue su madre, María.
Fue ella quien le regaló sus primeras botas y quien, junto a su tío Suso, vio en aquel niño una ilusión y un talento que merecían una oportunidad. Con apenas seis años entró en la cantera del Valencia. Allí empezó a despuntar mientras perseguía un sueño que parecía cada vez más real.
Sin embargo, cuando solo tenía doce años, su mundo dio un vuelco. Sus padres se divorciaron y aquella ruptura le dejó una herida que tardó mucho tiempo en cerrar. Él mismo ha contado que no sabía cómo gestionar aquel dolor y que incluso le avergonzaba hablar de ello.
Qué dicen los expertos
Para facilitar los entrenamientos decidió instalarse en la residencia del Valencia, en Paterna. Cada domingo, cuando llegaba el momento de despedirse de su familia, rompía a llorar. “Fue duro, pero me hizo madurar”, reconocería años después.
El fútbol pasó de ser únicamente un sueño a convertirse también en su refugio. En esos momentos hubo una persona que nunca soltó su mano: su hermana Arantxa, seis años mayor que él. Más que una hermana, fue su apoyo incondicional, su confidente y uno de sus grandes pilares.
Los dos comparten un tatuaje con una frase que resume perfectamente la forma en la que han afrontado los golpes de la vida: I refuse to sink (“Me niego a hundirme”). Ferran lo lleva tatuado en el tobillo como una promesa que se hizo a sí mismo. Y la vida volvió a ponerle a prueba cuando ya era una estrella del fútbol.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




