
Hacinamiento, peleas, filas por comida e incertidumbre: la dramática rutina en los refugios de La Guaira tras el terremoto
A una semana de los terremotos que devastaron gran parte de La Guaira, miles de personas continúan viviendo en refugios improvisados instalados en escuelas, polideportivos, estadios y otros espacios públicos. Allí, la...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: A una semana de los terremotos que devastaron gran parte de La Guaira, miles de personas continúan viviendo en refugios improvisados instalados en escuelas, polideportivos, estadios y otros espacios públicos. Allí, la rutina transcurre entre largas filas para recibir alimentos, colchones distribuidos sobre el piso, carpas levantadas de manera provisoria y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a un hogar o acceder a una vivienda. Mientras siguen llegando donaciones de particulares, organizaciones humanitarias y gobiernos extranjeros, quienes permanecen en esos centros de acogida relatan que las necesidades diarias siguen siendo numerosas.
Uno de los principales refugios funciona en el Polideportivo José María Vargas, ubicado cerca del aeropuerto internacional de Maiquetía. Desde el día siguiente a los sismos, el complejo alberga a unas 1. 700 personas que perdieron sus casas o no pueden regresar a ellas por los daños estructurales.
Los detalles
En las canchas y espacios comunes se instalaron carpas y colchones, mientras un gran toldo protege a los residentes del intenso calor de la costa. Entre ellos está Daniela Armas, de 18 años, quien asegura que conseguir comida se convirtió en una preocupación permanente desde que llegó al lugar. “Aquí dan provisiones, pero a veces se matan por la comida (...
), esto es como una gallera”, cuenta mientras espera recibir un sándwich y una manzana. Por las noches, explica, duerme por turnos junto a su novio para vigilar las pocas pertenencias que pudieron rescatar. “Ayer se entraron a golpes, todo es una locura aquí, por eso es mejor evitar problemas”, afirma.
Las dificultades también alcanzan la distribución de la ayuda. Yohana Álvarez, otra de las personas alojadas en el polideportivo, sostiene que la organización cambió con el correr de los días. “Al principio era todo muy bien, pero después empezó una mala organización que primero los propios militares agarraban sus cosas y después nosotros las sobras”, dice.
Qué dicen los expertos
En otros sectores del refugio, las familias intentan adaptarse a una convivencia forzada con cientos de desconocidos. Albeth Chirinos comparte el espacio con su madre y relata que los horarios para recibir alimentos son irregulares. “A veces no comemos nada en el día, sino que vienen en la madrugada a darnos”, explica.
Aun así, asegura que espera que continúe llegando asistencia. “Estamos aquí esperando que nos sigan apoyando”, agrega. La situación se repite en otros puntos de La Guaira, donde miles de personas fueron trasladadas a instalaciones deportivas, escuelas, plazas y canchas luego del colapso de edificios y viviendas.
En varios de esos lugares, organizaciones civiles y voluntarios distribuyen agua potable, ropa, medicamentos y alimentos mientras brindan atención médica básica. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) considera que la emergencia todavía atraviesa una etapa centrada en la asistencia inmediata. “La situación es bastante crítica”, afirma Lia Poggio, jefa de la misión del organismo en Venezuela.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





