
Indignación en Japón por la ley para evitar la extinción de la familia imperial que confirma la discriminación de las mujeres, vedadas de derechos sucesorios
AsiaIndignación en Japón por la ley para evitar la extinción de la familia imperial que confirma la discriminación de las mujeres, vedadas de derechos sucesoriosEnormes críticas al Gobierno de Sanae Takaichi en vísperas...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. AsiaIndignación en Japón por la ley para evitar la extinción de la familia imperial que confirma la discriminación de las mujeres, vedadas de derechos sucesoriosEnormes críticas al Gobierno de Sanae Takaichi en vísperas de que dé luz verde a la reforma que permitirá la adopción de plebeyos descendientes de antiguos nobles Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarLa princesa Aiko de Japón, en la ceremonia por su mayoría de edad. AFPEduardo ÁlvarezSEGUIR AUTORActualizado Sábado, 11 julio 2026 - 12:49Monarquía Japón, a un paso de la histórica reforma de la Casa Imperial que permitirá adoptar a plebeyos descendientes de antiguos nobles para asegurar el futuro de la dinastía Polémica Japón se enreda en un laberinto sin salida para asegurar el futuro de la dinastía imperial Como símbolo de la nación, el emperador de Japón no puede expresar opiniones ni lanzar ideas de naturaleza política. Se lleva a tal extremo este principio que, en 2016, Akihito -entonces soberano- tuvo que hacer malabarismos verbales en un histórico discurso a la nación en el que admitió que, por "su declive físico" y problemas de salud -había sido sometido a dos importantes intervenciones quirúrgicas-, se veía "dificultado para llevar a cabo sus altas responsabilidades".
Akihito necesitaba dar un paso atrás, pero no podía decir abiertamente que su deseo era abdicar la corona. Y, de hecho, a la clase política nipona le costó bastante tiempo asumir la jubilación del monarca y dar luz verde a una alambicada reforma de la Ley de la Casa Imperial para permitirle, finalmente, abdicar. Vale este ejemplo para entender que cuando el actual emperador, su hijo primogénito Naruhito, declaró en una conferencia de prensa hace escasas semanas que los esfuerzos en los que están inmersos el Gobierno y el Parlamento para garantizar el futuro de la dinastía reinante más antigua del planeta deben "contar con la comprensión del pueblo", el soberano estaba dando vueltas a esa finísima línea roja de lo que se considera que un emperador puede o no puede expresar.
Pero, a buen entendedor pocas palabras bastan. Y no es aventurado suponer que mostraba así su gran preocupación ante el proyecto de enmienda de la Ley de la Casa Imperial que el Gobierno de la conservadora Sanae Takaichi tiene previsto promulgar definitivamente la semana próxima, a pesar de que, por seguir con las palabras de Naruhito, parece que difícilmente puede digerirlo la ciudadanía. La escasez de varones en una familia imperial en la que las mujeres están excluidas del orden sucesorio y tampoco pueden transmitir derechos al trono se ha convertido en el mayor problema institucional en un país tan ultramoderno en lo económico y lo tecnológico como conservador en lo social y lo político.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





