
Japón se enreda en un laberinto sin salida para asegurar el futuro de la dinastía imperial
La Mirada del CorresponsalJapón se enreda en un laberinto sin salida para asegurar el futuro de la dinastía imperialLa Asamblea consensúa dos polémicas medidas para garantizar el suficiente número de miembros en activo...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La Mirada del CorresponsalJapón se enreda en un laberinto sin salida para asegurar el futuro de la dinastía imperialLa Asamblea consensúa dos polémicas medidas para garantizar el suficiente número de miembros en activo pero sin contemplar que las mujeres tengan derechos sucesorios Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 3 comentariosLos emperadores Naruhito y Masako, el martes en Bruselas, con motivo de su viaje de Estado a Bélgica. EFEEduardo ÁlvarezSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 25 junio 2026 - 00:10La Mirada del Corresponsal Una princesa sin derecho al trono ni título seguro Monarquía El paso adelante del príncipe Hisahito de Japón, el adolescente que carga con la presión de tener que salvar a la dinastía de la extinción: "Estoy nervioso pero quiero cumplir con mi papel" Asia El portazo final de Japón a que una mujer se siente en el trono Como si se tratara de una profecía apocalíptica de Nostradamus, en Japón, la cuarta potencia mundial por PIB y que ocupa el puesto 16 entre las democracias plenas del globo según índices tan prestigiosos como el The Economist Intelligence Unit, llevan desde que comenzó este siglo enredados en un debate bizantino en busca de una salida al laberinto político que supone que el futuro de la dinastía reinante más antigua de la Tierra no está garantizado. La escasez de varones en una familia imperial en la que las mujeres están excluidas del orden sucesorio se ha convertido en el mayor problema institucional en un país tan ultramoderno en lo económico y lo tecnológico como conservador en lo social y lo político.
Y encontrar de una vez una solución es lo que parecen haberse propuesto tanto la actual primera ministra, Sanae Takaichi, como su formación, el Partido Liberal Democrático, que junto a su socio minoritario, el partido Ishin, arrasó en las elecciones legislativas de febrero superando la barrera de los 300 escaños en la Cámara Baja, lo que rebasa la mayoría de dos tercios que permite afrontar grandes reformas. Y, así, días atrás la Dieta -la Asamblea bicameral- alcanzó un consenso sobre la reforma de la Ley de la Casa Imperial para garantizar un número sostenible de miembros de la dinastía. Y con ese borrador en la mesa, el Gobierno de Takaichi pretende elaborar un proyecto de ley para su aprobación ante el fin del periodo de sesiones en julio.
De salir adelante, se trataría de una medida histórica. Sin embargo, es tal el debate en los medios, los partidos de la oposición y la misma ciudadanía sobre los planes anunciados, que cuesta creer que la revisión de la Ley de la Casa Imperial no vaya a acabar igual que lo han hecho todos los intentos anteriores desde principios de los años 2000, esto es, como agua de borrajas. Y mientras el tiempo pasa, al envejecimiento de la dinastía Yamato le acompaña la seria amenaza de su misma extinción.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





