
Juanma Moreno fracasa en su primer intento de revalidar su mandato en Andalucía tras el ‘no’ de Vox
Juanma Moreno no ha logrado este martes ser investido presidente de la Junta de Andalucía en la primera votación celebrada en el Parlamento andaluz. El candidato del Partido Popular ha obtenido únicamente el respaldo de...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Juanma Moreno no ha logrado este martes ser investido presidente de la Junta de Andalucía en la primera votación celebrada en el Parlamento andaluz. El candidato del Partido Popular ha obtenido únicamente el respaldo de los 53 diputados de su grupo, mientras que los 15 parlamentarios de Vox se han sumado al voto en contra de las formaciones de izquierda, impidiendo que alcanzara la mayoría absoluta de 55 escaños necesaria para ser reelegido. El resultado obliga a esperar 48 horas, el plazo fijado por el Reglamento de la Cámara, para una segunda votación en la que Moreno ya solo necesitará mayoría simple.
Ese escenario deja toda la presión sobre las negociaciones entre PP y Vox, que mantienen abiertas conversaciones para intentar cerrar un acuerdo de legislatura que permita desbloquear la investidura y evitar un escenario de repetición electoral. El líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, justificó el voto negativo de su grupo asegurando que “no se ha llegado a ningún acuerdo”, aunque reconoció la “buena disposición” mostrada por el candidato popular durante las conversaciones mantenidas en los últimos días. Aun así, reprochó al PP no haber iniciado antes la negociación y dejó claro que su formación no facilitará un Gobierno en solitario sin un compromiso político firmado.
Los detalles
Vox eleva la presión sobre el PPLa negociación entre ambas formaciones gira ahora en torno a un pacto de legislatura. Vox ha trasladado al PP que aspira a un acuerdo similar a los alcanzados en otras comunidades autónomas, con compromisos concretos y plazos de ejecución. Durante su intervención en el debate, Gavira reclamó que el futuro Gobierno andaluz asuma la denominada “prioridad nacional” y abandone lo que calificó de “fanatismo climático”, dos de los ejes que la formación de Santiago Abascal considera irrenunciables para respaldar la investidura.
El dirigente de Vox insistió en que su partido trabaja para votar afirmativamente en la segunda sesión, pero únicamente si existe un acuerdo “con garantías de cumplimiento”. Moreno evitó asumir expresamente esas exigencias, aunque durante el debate endureció parte de su discurso sobre inmigración, vinculando este fenómeno con problemas de inseguridad y narcotráfico, un planteamiento que evidencia el acercamiento de posiciones entre ambas formaciones tras semanas de negociación. Un debate marcado por el enfrentamiento con la oposiciónLa sesión de investidura, iniciada el lunes y concluida este martes tras más de ocho horas de debate, estuvo marcada tanto por las negociaciones entre PP y Vox como por el duro enfrentamiento entre Moreno y la líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero.
El presidente andaluz en funciones acusó a los partidos de izquierda de conformar “el bloque del bloqueo” al rechazar cualquier posibilidad de facilitar su investidura y defendió que Vox es la única formación que ha mostrado disposición para negociar. “Nos gustaría llegar a un acuerdo con Vox. Aquí no hay trampa ni cartón”, afirmó desde la tribuna.
Qué dicen los expertos
Moreno advirtió además de que, si no consigue ser investido en el plazo legal de dos meses, Andalucía tendría que celebrar nuevas elecciones autonómicas, una posibilidad que situó en torno al próximo 25 de octubre. Según sostuvo, la comunidad no puede permitirse permanecer durante meses con un Gobierno en funciones mientras siguen pendientes decisiones presupuestarias y de gestión. Frente a ese planteamiento, María Jesús Montero acusó al dirigente popular de haber convertido la investidura en “un fraude” al negociar con Vox fuera del Parlamento mientras, a su juicio, ocultaba el verdadero contenido del futuro acuerdo político.
La dirigente socialista sostuvo que Moreno conocía desde el principio que su única opción para gobernar pasaba por entenderse con Vox y rechazó que el PP responsabilizara a la izquierda de esa situación. “Usted no ha descolgado el teléfono desde la noche electoral”, le reprochó, negando que hubiera existido voluntad alguna de buscar apoyos fuera del bloque de la derecha. El intercambio de reproches fue elevando el tono a medida que avanzaba la sesión.
Moreno centró buena parte de su réplica en criticar al Gobierno de Pedro Sánchez, aludiendo a los acuerdos con el independentismo, los casos de corrupción que afectan al PSOE y la financiación autonómica, mientras Montero defendió la gestión del Ejecutivo central y acusó al presidente andaluz de utilizar el debate de investidura para atacar al Gobierno de España. La votación dejó además una imagen simbólica de la jornada. El sorteo para determinar el orden de llamada de los diputados eligió en primer lugar a Manuel Gavira, que fue el encargado de inaugurar la votación pronunciando el primer “no” a la investidura de Moreno, escenificando el bloqueo que mantiene abierta la negociación entre PP y Vox.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





