
La calva mecánica
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July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Correr la millaLa calva mecánica Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarLuis de la Fuente da instrucciones desde la banda durante la final. CHARLY TRIBALLEAUAFPRafa LatorreSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 20 julio 2026 - 00:24Opinión Hoy ya es siempre: España silencia a Argentina, a su árbitro y la vida es justa Perfil Católico, taurino y español (sin complejos): la vertiginosa historia de Luis de la Fuente, el arquitecto Pese a lo memorable de su nombre, confieso que yo no sabía quién era Pedro Porro. Es más, las convocatorias de Luis de la Fuente me sonaban como la alineación del recreo en séptimo B: Rodri, Pedri y Fabián.
Reconozcamos ahora que todo nos parecía de una vulgaridad espesa, incluido este seleccionador al que siempre creímos un circunstancial. Pensábamos que era un cretino por excluir a Sergio Ramos, que nos había hecho renunciar al talento de Brahim, que a pesar de que sabía que el portero más en forma era Joan García su cobardía eligió por él a Unai Simón... y otras vulgaridades.
Los detalles
Él, sordo al murmullo de desprecio, fue construyendo un verdadero proyecto, un equipo reconocible, sólido y con estilo definido, tan particular que se construye desde los laterales. La calva mecánica es un artilugio futbolístico distinto a la España del tiki-taka. No practica ese fútbol opiáceo, pero también reclama el control.
Se ha inventado a un Oyarzabal inverosímil, ha clavado un ancla en el centro, este Rodri que es como un lestrigón civilizado, y que tiene a un Olmo liberado y lisérgico, uno de esos feos capaces de crear genuina belleza, como Leopardi, jorobado, enfermizo, burlado por las mujeres, y autor de L'infinito: "El naufragar me es dulce en este mar". Quién tuviera hoy 11 años para que este fuera su Mundial, tal y como calculó Wert -y Sánchez le copió- con ajustado sextante de la educación sentimental balompédica. Quién tuviera 11 años para que esta fuera la selección que se le incrustara en la memoria y este torneo fabuloso, de golazos y estrellas y villanos que compran partidos y luego los pierden, el que jamás olvidaría.
Un Mundial es, ante todo, una historia y esta ha sido una gran historia española. España engrandeció a Cabo Verde, empequeñeció a Francia y jubiló con honores a Messi en un estadio lleno de argentinos y con Infantino, prodigiosa aliteración, en el palco. Argentino, Infantina, Argentina es el rival soñado en una final.
La FIFA la transportó mecida hasta Nueva York y allí la vida y el fútbol -valga la redundancia- le hicieron justicia. Esta ha sido la odisea de un entrenador sin pedigrí, un héroe inesperado, Luis de la Fuente, que después de ganar una Eurocopa le cosió otra estrella amarilla a la camiseta de España en un Mundial que nos hizo sentir a todos que teníamos 11 años. Dentro de 17 años, con la misma nostalgia con la que evocamos el gol de Iniesta, hablaremos de esta calva mecánica.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




